2026-06-12

Río Negro apuesta al futuro: la acuicultura creció un 300% y ya se perfila como una industria estratégica

Mientras la pesca atraviesa uno de sus momentos más difíciles, una actividad silenciosa gana terreno en la Patagonia. Produce alimentos, genera empleo y crece a un ritmo que sorprende incluso a quienes la impulsan.

La acuicultura dejó de ser una actividad de nicho para convertirse en una de las grandes apuestas productivas de Río Negro. Con un crecimiento cercano al 300% desde 2023 y una expansión sostenida de alrededor del 28% anual, el sector se consolida como una alternativa estratégica frente a la crisis que atraviesa la pesca extractiva y como una fuente de desarrollo económico para la región.

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Así lo destacó el director de Acuicultura de Río Negro, Pablo Felipe, quien aseguró que la actividad vive un momento de fuerte expansión impulsada por inversiones privadas, incorporación de tecnología y un modelo de producción que gana protagonismo en todo el mundo.

La acuicultura consiste en el cultivo de organismos vinculados al agua, como peces, algas, crustáceos y otras especies. Dentro de ella, la piscicultura se enfoca específicamente en la cría de peces, mientras que la salmonicultura está orientada a especies de la familia del salmón, una actividad con fuerte presencia en la Norpatagonia.

Según explicó Felipe a Toca Madera, por Radio Noticias, el crecimiento de esta industria responde, en gran medida, a una realidad global: la producción acuícola ya supera a la pesca extractiva en volumen. "Hoy en el mundo se producen más toneladas mediante acuicultura que las que se obtienen de la extracción marina", destacó.

La tendencia responde a la disminución de algunos recursos pesqueros y a la necesidad de garantizar una producción sustentable de alimentos.

El corazón de la producción está en Río Negro y Neuquén

Los embalses de Alicurá y Piedra del Águila concentran cerca del 90% de la producción acuícola argentina, convirtiéndose en una de las zonas más importantes del país para el desarrollo de esta actividad.

La producción se realiza en estructuras flotantes especialmente diseñadas para minimizar el impacto ambiental. En los últimos años, la infraestructura incorporó tecnología de última generación, con jaulas galvanizadas de gran tamaño, alimentadores automáticos y materiales que evitan la contaminación de los espejos de agua.

"Todo está pensado para proteger el ambiente y garantizar una producción eficiente", explicó el funcionario.

Calidad del agua: el principal activo patagónico

Si hay una ventaja competitiva que posiciona a la Patagonia en el mercado internacional es la calidad de sus aguas. Felipe aseguró que el estatus sanitario de los embalses de la región es uno de los más valorados por los compradores y que gran parte del trabajo de los organismos provinciales se concentra en preservar esas condiciones.

Para ello se realizan monitoreos permanentes, controles de calidad y protocolos específicos destinados a evitar cualquier situación que pueda comprometer el ecosistema.

"Nos compran por la calidad del agua y por la sanidad que tienen nuestros ambientes. Eso es algo que debemos cuidar permanentemente", señaló.

Una industria que genera empleo y atrae inversiones

El crecimiento del sector estuvo acompañado por la llegada de empresas que apostaron por desarrollar proyectos en la región. Las concesiones otorgadas desde 2023 permitieron ampliar la capacidad productiva y abrir nuevas oportunidades para actividades complementarias vinculadas a la cadena de valor.

Entre ellas aparecen frigoríficos, fábricas de alimento balanceado, plantas procesadoras y servicios asociados que podrían multiplicar el impacto económico de la actividad en distintas localidades.

Para Felipe, el potencial de crecimiento todavía es amplio, aunque remarcó que la expansión debe realizarse de manera controlada para evitar impactos sobre el ambiente.

"Tenemos capacidad para seguir creciendo, pero siempre con límites claros y monitoreando los ecosistemas", afirmó.

Uno de los aspectos más importantes de la producción acuícola es la alimentación. Según detalló el director de Acuicultura, cerca del 80% de los costos de un centro de cultivo están vinculados al alimento de los peces.

Por eso, gran parte de la innovación del sector está orientada a mejorar la calidad nutricional de los alimentos y optimizar el aprovechamiento de los recursos, reduciendo desperdicios y disminuyendo el impacto ambiental.

Además, la mejora genética de los ejemplares permite obtener peces más eficientes y adaptados a las condiciones productivas de la región.

Una actividad con futuro

Mientras la pesca tradicional enfrenta desafíos cada vez más complejos, la acuicultura aparece como una herramienta capaz de complementar la producción de alimentos, generar empleo y atraer inversiones.

Con condiciones naturales privilegiadas, un crecimiento sostenido y una demanda global en aumento, Río Negro busca posicionarse como uno de los principales polos acuícolas de Argentina.

Y si las proyecciones actuales se mantienen, los embalses patagónicos podrían transformarse en mucho más que una fuente de producción: en uno de los motores económicos más importantes de la región para los próximos años.

NoticiasNet · Pablo Felipe
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