Viedma ocupa un lugar singular en la historia del periodismo patagónico
Cada 7 de junio se conmemora en Argentina el Día del Periodista, en recuerdo de la aparición de la Gazeta de Buenos Ayres, fundada por Mariano Moreno en 1810 para comunicar las decisiones de la Primera Junta de Gobierno y difundir las ideas de la Revolución de Mayo.
A más de dos siglos de aquel acontecimiento, la fecha invita también a mirar las historias locales que, desde distintos puntos del país, acompañaron la construcción de comunidades, instituciones e identidades.
En ese recorrido, Viedma ocupa un lugar singular. Cuando la ciudad aún era conocida como Mercedes de Patagones y ejercía el rol de capital de la Gobernación de la Patagonia, la necesidad de comunicar los acontecimientos políticos, sociales y comerciales de un territorio en formación encontró respuesta en la palabra impresa. Así nació una tradición periodística que acompañaría durante más de un siglo la evolución de la región.
El 15 de junio de 1879 apareció el primer número de "El Río Negro", considerado por numerosos investigadores como el primer periódico impreso de la Patagonia. Dirigido por los hermanos Julio y Bernardo Guimaraens, el semanario se imprimía en talleres propios instalados en la actual avenida 25 de Mayo y se definía como un órgano dedicado a los intereses de ambos pueblos, en referencia a Viedma y Carmen de Patagones.
Aquella publicación surgió en un contexto de profundas transformaciones. La Patagonia comenzaba a integrarse institucionalmente al país y Viedma se consolidaba como centro administrativo de una extensa gobernación. Como ocurrió décadas antes con la Gazeta de Buenos Ayres para la naciente Nación, los periódicos locales se transformaron en herramientas fundamentales para registrar la vida pública, difundir información y construir sentido de pertenencia en una región que buscaba definir su identidad.
Tras "El Río Negro" llegaron otras experiencias periodísticas que dejaron su huella en la comarca. Entre ellas se destacan "El Eco de Patagones", "La Razón", "El Independiente", "La Patagonia", "El Combate" y, especialmente, "El Pueblo", publicación impulsada por los hermanos José Juan y Alberto Biedma que tuvo una destacada participación en los debates políticos y sociales de fines del siglo XIX.
La historia de aquellos primeros medios también está ligada al desarrollo de la imprenta en la región. De hecho, en los talleres de "El Pueblo" se imprimió en 1887 "Apuntes Históricos del Río Negro", de José Juan Biedma, considerado el primer libro en castellano editado en la Patagonia. Periodismo, historia y cultura avanzaban entonces de manera inseparable.
Durante el siglo XX la actividad periodística continuó expandiéndose. Publicaciones como "Flores del Campo" y "La Nueva Era" acompañaron durante décadas la vida de la comarca desde distintas perspectivas ideológicas.
"Flores del Campo" no fue un periódico más. Representó la presencia de los salesianos en la Patagonia y formó parte de la estrategia comunicacional impulsada por la obra de Don Bosco en la región. Editado desde 1903 por el Colegio San Francisco de Sales, difundía actividades educativas, religiosas y comunitarias, y además expresaba una visión del mundo vinculada al pensamiento católico. Su prolongada permanencia —durante varias décadas— demuestra que logró consolidar un público lector estable en una comarca que comenzaba a crecer institucionalmente.
Más tarde, la aparición de "El Nacional" en 1925 marcaría otro hito al convertirse en el primer diario de la Patagonia.
Ya en tiempos de la provincialización de Río Negro, Viedma consolidó su propio desarrollo periodístico con medios como "La Voz Rionegrina", "El Provincial" y posteriormente "La Calle", fundado por Omar Nelson Livigni en 1979, precisamente durante el centenario de la aparición de "El Río Negro".
La segunda mitad del siglo XX y los primeros años del XXI trajeron nuevas transformaciones. Los tradicionales talleres gráficos, las linotipos, los tipos móviles y las rotativas fueron dando paso a tecnologías cada vez más veloces. Los diarios impresos continuaron desempeñando un papel central en la vida comunitaria, mientras comenzaban a convivir con nuevas formas de comunicación.
La irrupción de internet y las plataformas digitales modificó profundamente las rutinas periodísticas. La información pasó de esperar la edición del día siguiente a circular en tiempo real. Muchos medios debieron adaptarse a nuevos formatos y hábitos de consumo, mientras otros nacieron directamente en entornos digitales.
En Viedma, esa transformación también dejó su marca. Algunos históricos emprendimientos gráficos migraron hacia plataformas digitales para garantizar su continuidad, mientras nuevas experiencias periodísticas surgieron al calor de las tecnologías de la información. Cambiaron los soportes, las herramientas y las velocidades, pero permaneció la misma vocación de narrar la realidad cotidiana de la comunidad.
"Noticias de la Costa", surgido el 1 de abril de 1996, representa un hito porque se convirtió en el diario de publicación diaria de mayor permanencia en la historia de Viedma. Además, atravesó uno de los mayores desafíos que enfrentó la prensa gráfica: la transición hacia la era digital. Su continuidad como medio digital muestra cómo los periódicos locales debieron adaptarse a nuevas formas de producción y consumo de noticias.
"Al Día", nacido en 1998 como un diario gratuito de bolsillo impulsado por Carlos Blanco, también ocupa un lugar destacado. Con el tiempo evolucionó hacia formatos más tradicionales y terminó siendo el último diario de circulación local que se imprimió en Viedma, cerrando de alguna manera un ciclo histórico iniciado con aquellas imprentas de tipos móviles del siglo XIX.
A 147 años de la aparición de "El Río Negro" y en una nueva conmemoración del Día del Periodista, la historia de los medios locales permite comprender que buena parte de la memoria colectiva de la comarca quedó registrada en sus páginas. Desde los primeros talleres tipográficos hasta las redacciones digitales, el periodismo acompañó los principales acontecimientos de la región y contribuyó a contar, generación tras generación, la historia de Viedma y de la Patagonia.