2026-05-26

Drama y heroísmo: así fue el rescate de un niño en una comisaría de Viedma

Luego del atragantamiento y el salvataje, los efectivos expresaron sentir una profunda "tranquilidad" por haber cumplido con su deber y haber puesto a salvo al niño, quien quedó bajo observación médica en el hospital Zatti.

El lunes feriado, lo que parecía ser una jornada tranquila se transformó en un escenario de vida o muerte en la Comisaría 30º del barrio Guido de la ciudad de Viedma. El inspector Oscar Paillalef y su par, la inspectora Alejandra Colliú, se convirtieron en los protagonistas de un rescate heroico al salvarle la vida a un pequeño de un año y medio quien llegó a la dependencia en brazos de su madre, completamente ahogado y sin poder respirar.

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En diálogo con NoticiasNet, los efectivos, quienes cuentan con una destacada trayectoria en la fuerza, -Colliú con 11 años de servicio y 4 en dicha unidad, Paillalef con 12 años en la fuerza y ocho en la seccional-, relataron los momentos de extrema tensión que se vivieron y cómo su entrenamiento fue crucial para cambiar el destino de una familia.

El hecho ocurrió alrededor de las 20 horas, cuando una vecina del barrio Guido, de 33 años años de edad, irrumpió en la mencionada unidad policial en un evidente estado de shock y nerviosismo. Sin poder mediar palabra, le entregó su bebé al oficial de guardia.

Al respecto, el inspector Paillalef brindó detalles del trance señalando que “rápidamente acudimos a socorrerlo. Notamos que tenía las vías respiratorias obstruidas, así que se le empezó a realizar la maniobra de Heimlich".

Ante la gravedad de la situación, los efectivos de la mencionada unidad policial decidieron no esperar una ambulancia y trasladaron de urgencia al menor y a su madre en el patrullero hacia el Hospital Artémides Zatti.

Durante el trayecto de más de una decena de cuadras, el trabajo en equipo fue fundamental: mientras el inspector continuaba con las maniobras mecánicas en el bebé, Colliú se encargó de la contención psicológica de la madre.

Sobre los momentos vividos, Paillalef señaló que “en un primer momento, la obstrucción se liberó de forma parcial”. Al preguntarles por el motivo de la obstrucción, Paillalef expresó que “la verdad no sabría decirles con qué se había atorado, pero sí que cuando pudimos desobstruir las vías respiratorias, como vomitó todo, pero no encontramos la cosa en el móvil con que se había atorado”.

Este rescate no es un hecho aislado para el personal de la Comisaría 30º. Según comentaron los uniformados, hace apenas dos semanas les tocó intervenir en un episodio similar, aunque con un nivel de complejidad distinto: en esa ocasión, debieron realizarle maniobras de RCP a otro menor que se encontraba sin signos vitales, logrando reanimarlo con éxito.

Ambos efectivos coincidieron en que "la preparación que recibimos en la Escuela de Cadetes (de la Policía de Río Negro) y los cursos de actualización permanente son la clave para no perder el control en situaciones límite".

Por su parte, Paillalef añadió que "por ahí cuando son nenes se pierde un poco el control, pero para eso sirve la capacitación (recibida en la instrucción): para mantener la calma y el control de la situación en el momento".

Tranquilidad 

Tras el dramático episodio, los efectivos expresaron sentir una profunda "tranquilidad" por haber cumplido con su deber y haber puesto a salvo al niño, quien quedó bajo observación médica en el nosocomio local junto a sus padres, quienes se encontraban comprensiblemente conmocionados por la situación.

En tal sentido, señalaron que “después del hecho no supimos más nada porque ellos quedaron ahí, en el hospital Zatti. Además, no tratamos de tener comunicación dado al estado que se encontraba en ese momento, en shock, tanto la madre como el padre del menor”.

 

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