2026-05-25

Un vendedor ambulante cambió su vida: “la gente de Viedma me ha dado una mano impresionante”

Hace 20 años llegó para recuperarse de las adicciones. Hoy sostiene a su familia vendiendo pastafrolas y tartas en la calle.

En la capital rionegrina, cada mañana los trabajadores se preparan para cumplir con sus tareas. Algunos detrás de un escritorio, otros atendiendo al público, conduciendo en transporte de pasajeros o entrega de mercadería. Pero también están quienes recorren las calles a pie para ganarse el día vendiendo productos elaborados de manera artesanal.

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Ese es el caso de Ezequiel, un hombre de 49 años que comienza sus jornadas antes de que salga el sol preparando pastafrolas, tartas de ricota, alfajores y pepas. Desde hace 20 años vive de la venta ambulante y reconoce que la situación económica también impacta de lleno en quienes trabajan en la calle.

En la oportunidad el móvil de Radio Noticias (105.5), conversó con el vendedor quien contó que las ventas vienen en baja: “Febrero fue un mes bueno, pero después desde marzo hasta la actualidad ha habido una caída importante”, explicó.

En este sentido, mencionó que el aumento de costos y la caída del consumo complican el trabajo diario, ya que “la materia prima ha escalado un poquito, tampoco se puede subir mucho los precios porque no se vende. Entonces uno trata de resignar ganancia para poder seguir sobreviviendo”.

Según la semana de cobro de la administración pública, Ezequiel sale con casi 30 productos diarios cargados en su canasta. “La idea es venderlo todo porque tengo la necesidad sostener a mi familia” contó al medio.

Un cambio de vida y una comunidad que lo acompañó

Hace siete años se convirtió en padre de una niña y formó una familia con una viedmense, que supo acompañarlo en su cambio de vida. “Yo soy ex adicto, recuperado hace 20 años. Vine a Viedma a un centro de rehabilitación y pude conocer a Dios. Dios cambió mi vida”, recordó.

Ezequiel llegó desde Buenos Aires y permaneció tres años en rehabilitación. Luego decidió quedarse en la ciudad, donde asegura haber encontrado contención y oportunidades. “La gente de Viedma me ha dado una mano impresionante desde el día uno que llegué. Nunca me soltaron la mano”, dijo.

Además de dedicarse a la venta ambulante, colabora en una iglesia local trabajando con niños y adolescentes en la promoción de buenos hábitos y el acompañamiento social. “Uno lo hace de corazón, porque ama a las personas, como un día me brindaron ese amor a mí”, señaló.

Aunque reconoce que el trabajo en la calle suele ser duro y muchas veces desmotivante, asegura que aprendió a reinventarse constantemente para salir adelante. “Yo me reseteo todo el tiempo, trato de replantearme y seguir adelante… es como poner el pecho a las balas”, confesó.

Consultado sobre la motivación para salir todos los días a vender, describió el desgaste emocional que implica el rechazo cotidiano. “Si a vos te lo ofrecés a diez personas y nueve te dicen que no, te querés ir a tu casa. Te da impotencia”, relató.

Sin embargo, sostuvo que la experiencia también le dejó herramientas para afrontar los momentos difíciles. “Hay que tener mucha paciencia. El vendedor tiene que tener el arte de la paciencia”, afirmó.

A pesar de las dificultades, Ezequiel continúa apostando al trabajo como forma de sostener a su familia y seguir construyendo su presente. “Lo poco o mucho que pude lograr en estos 20 años es gracias a Dios, pero también gracias a la gente que me dio una recontra mano”, concluyó.

Los interesados en probar sus productos pueden comunirse al 02920-541427, para acordar un punto de encuentro.

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