CONFESIÓN
El crudo relato del Chaqueño Palavecino sobre su infancia: “En el campo cantás porque no tenés...”
La sorprendente apertura del reconocido cantante de folklore, Chaqueño Palavecino, brindó un vistazo conmovedor a su infancia vivida en el campo. Invitado en el programa televisivo "Almorzando con Juana", Palavecino compartió cómo la música se convirtió en un aspecto esencial de su vida, influenciado por los retos y recuerdos de crecer en el campo salteño.
El artista nació en Rancho El Ñato, un rincón de Salta situado en las cercanías de las fronteras con Bolivia y Paraguay, un punto geográfico caracterizado por una biodiversidad rica en culturas y costumbres. Durante su conversación, hizo un detallado repaso de la diversidad étnica que impregnaba su entorno familiar y social, mencionando que su comunidad albergaba siete etnias diferentes, cada una con sus dialectos particulares. Sin embargo, su familia se comunicaba en castellano, lo que plantea una interesante yuxtaposición cultural.
Adentrándonos en su relato, la descripción del papel que la música jugaba en esa vida austera y rural causó una gran impresión. Según explicó, desafiar la escasez y lidiar con las adversidades se volvía más llevadero gracias al canto. "En el campo cantás porque no tenés para comer", reflexionó el Chaqueño, insinuando que el canto, así como tocar y bailar, eran más que meros pasatiempos, eran manifestó tres formas de afrontar las carencias diarias y de forjar alegría en la propia identidad.
Su desarrollo musical nació entonces de un contacto directo con las melodías populares más que de la educación formal musical. Las influencias de renombrados artistas del folklore argentino como Los Manseros Santiagueños, Los Cantores del Alba, y Los Chalchaleros inundaban su barrio desde altavoces locales, proporcionando a un joven Palavecino una educación musical callejera basada en la absorción y réplica de esos vibrantes sonidos.
Rememorando los primeros años en los que subió al escenario, narró con humor cómo durante sus clases de música, ya con su tímida adolescencia aflorando, la maestra simpatizaba con las entonaciones grupales que hacía junto a sus compañeros.
Las circunstancias impulsaron su vida por caminos insospechados: luego del fallecimiento de su madre durante su adolescencia, se trasladó a la capital salteña. Allí, pese a salir de un contexto rural, se adaptó a la realidad de la ciudad, iniciando su vida laboral mientras vivía con una tía.
Entre sus experiencias laborales destaca el haber sido camionero, una fase durante la cual las sesiones improvisadas de guitarra después de intensas jornadas se convirtieron en una bienvenida rutina. Sin embargo, Cada obstáculo fue bastión desde el cual Palavecino remarcó su deseo latente de grabar música, un deseo que en aquel tiempo se antojaba lejano debido a las dificultades económicas comunes.
Mirando hacia atrás, Chaqueño Palavecino redefine la batalla personal y el esfuerzo de toda una vida desde una perspectiva de autenticidad y orgullo. Sus palabras resonaron con una profunda gratitud hacia las raíces que lo moldearon y la confianza incuestionable en su capacidad para presentar algo genuinamente novedoso e inspirador al mundo del folklore argentino.