PULSO ARTÍSTICO
La artista que convierte la tierra de la Comarca en arte contemporáneo
La reconocida artista visual de la Comarca Viedma-Patagones, María Eugenia Cimino, atraviesa una etapa de maduración profunda. A través de su metodología de "estratigrafía plástica", propone un diálogo entre la genealogía humana y la geología del territorio patagónico.
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Su técnica, que ella denomina "estratigrafía plástica", integra sedimentos minerales como bentonita, limo y diatomita, logrando que la obra deje de ser una mera representación para convertirse en un trozo del territorio mismo.
María Eugenia Cimino no es solo un nombre de peso en la escena artística de la Comarca. Su trayectoria le permitió trascender las fronteras regionales para posicionarse como una voz relevante en el arte contemporáneo nacional. Profesora de Arte y Máster en Ilustración Profesional, Cimino define su práctica actual como una investigación sobre la intersección entre la identidad y la materia.
Para conocer un poco más de su trabajo y su presente, Pulso Artístico para NoticiasNet dialogó con la artística plástica, quien expresó que “mi nombre es María Eugenia Cimino. Soy Artista Visual, Profesora de Arte y Máster en Ilustración Profesional. Mi práctica actual se define como una investigación sobre la intersección entre la genealogía humana y la geología del territorio, trabajando desde la Patagonia en la creación de lenguajes que vinculan materia, identidad y memoria”.
Inicios
En cuanto a sus inicios, señaló que “estuvieron marcados por una formación académica rigurosa en instituciones de Mar del Plata y Carmen de Patagones. Comencé explorando lenguajes tradicionales como el grabado y la pintura, logrando selecciones tempranas en Salones Nacionales como el Palais de Glace y el Centro Cultural Borges. En esa etapa, mi obra era predominantemente figurativa, buscando un diálogo conceptual con el espectador a través de la imagen”.
Al preguntarle por sus estudios y proyecto de vida, la artista plástica manifestó que “estudié en la Escuela Malharro de Mar del Plata y en la Escuela Biagetti fue fundamental, pero mi reciente Máster en Ilustración Profesional terminó de consolidar mi metodología. Los estudios marcaron mi proyecto de vida al darme las herramientas para profesionalizar el oficio, permitiéndome hoy alternar entre el trabajo de taller, la docencia y proyectos de gran escala, como el muralismo y la ilustración editorial”.
En otro orden de cosas, al ser consultada por qué es lo que más le gusta hacer, afirmó que “más que una disciplina fija, lo que hoy me apasiona es la investigación matérica. He desplazado la autoría hacia el territorio: ya no busco representar un paisaje, sino habitarlo. Lo que más disfruto es el proceso de "ensamble" de tierras y memorias; trabajar con materiales crudos como el limo y el biochar de Piquillín que yo misma proceso. Hoy no me interesa la imagen por sí sola, sino que sea la materia —el sedimento, el carbón— la que hable”.
En cuanto a su actividad, al preguntarle si la desarrolló en Viedma-Patagones o también en otros lugares, expresó que “he transitado por diversos escenarios; viví y me formé en Mar del Plata y he tenido la posibilidad de visitar museos y centros culturales en Estados Unidos, Europa y varios países de Latinoamérica; para estudiar de cerca los lenguajes artísticos históricos y contemporáneos. Sin embargo, mi presente está anclado en mi casa quinta de Viedma. Este entorno rural no es solo un lugar de residencia, sino mi proveedor de materia prima. El Piquillín y el sedimento del río son testigos de una resistencia que solo puedo encontrar y procesar aquí, en la Comarca”.
Consultada por su presente, manifestó que “me encuentro en una etapa de ruptura y maduración profunda. Estoy dejando atrás la figuración para adentrarme en una "geología de la identidad". Mi presente es un pacto con el fuego y el suelo; estoy dedicada a una producción donde el negro no es un color, sino un estado de la materia carbonizada. Es un presente de mucho trabajo técnico y de campo, procesando pigmentos y preparando obra que busca lo indestructible”.
Por otra parte, al preguntarle por sus proyectos para 2026, expresó que “este es un año de mucha investigación, gestión y movimiento. Actualmente estoy abocada a dos proyectos de gran escala que ya están en marcha: la intervención y puesta en valor del espacio público en Bahía San Blas y la ilustración de una obra editorial”.
Y añadió que “en paralelo, mi trabajo de taller está enfocado en la proyección nacional; recientemente he postulado obra de mi nueva serie “Sedimentos de la Identidad” a importantes certámenes, como la Bienal Nacional de Arte de Bahía Blanca y otros salones nacionales. Mi objetivo para este ciclo es que esta nueva etapa matérica empiece a circular en circuitos de validación fuera de la región”.
Al pedirle un mensaje final para los lectores, manifestó que “considero importante entender que la identidad no es algo terminado, sino un proceso constante de erosión y persistencia. Mi obra hoy invita a mirar lo que sobrevive al desgaste del tiempo. En un mundo de fragmentación, busco que el espectador se detenga ante la presencia muda de la tierra, ante ese sedimento que, al final, nos reclama a todos”.