2026-05-09

La minería argentina proyecta exportaciones por US$9.000 millones en 2026 y acelera una nueva etapa de inversiones

El impulso del litio, el buen momento del oro y la plata junta a las inversiones vinculadas al RIGI fortalecen las perspectivas del sector para este año.

La Cámara Argentina de Empresas Mineras anticipa un salto exportador impulsado por oro, plata y litio. El sector espera superar el récord de 2025, generar más empleo y sostener el crecimiento con proyectos vinculados al RIGI, infraestructura y mayor articulación con las provincias.

La minería argentina se encamina a cerrar 2026 con un nuevo récord exportador. De acuerdo con las proyecciones de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM), el sector podría superar los US$9.000 millones en ventas externas, una cifra que marcaría un fuerte crecimiento frente a los US$6.056 millones registrados en 2025.

El dato confirma el lugar cada vez más estratégico que empieza a ocupar la actividad minera dentro de la economía nacional. La mejora en los precios internacionales del oro y la plata, junto con el crecimiento de la producción de litio, aparece como el principal motor de esta nueva etapa. Según Roberto Cacciola, presidente de CAEM, la estimación fue realizada con un criterio conservador y, si las cotizaciones actuales se sostienen, el resultado final podría sumar otros US$1.000 millones adicionales.

El salto exportador no responde únicamente a mejores precios. También se apoya en la maduración de proyectos productivos, en la ampliación de operaciones existentes y en el impacto que empieza a tener el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) sobre la planificación minera. Según los datos difundidos por el sector, existen 13 iniciativas mineras presentadas al RIGI, por más de US$42.000 millones, de las cuales siete ya fueron aprobadas por un monto de US$7.948 millones, según publicó el sitio Energía 360

En ese escenario, las provincias con mayor peso minero vuelven a posicionarse en el centro de la agenda productiva. Catamarca, Salta, San Juan, Jujuy y Santa Cruz aparecen como territorios clave para explicar el presente y el futuro inmediato del sector. Sin embargo, el impacto de esta expansión no se limita a las provincias que hoy concentran la mayor producción: también abre oportunidades para regiones que buscan integrarse a la cadena de valor con proveedores, infraestructura, logística, energía, servicios especializados y formación laboral.

Uno de los sectores que más creció en los últimos años fue el litio. La producción de carbonato de litio equivalente pasó de 35.000 toneladas en 2022 a 116.000 toneladas en 2025, pese a la caída de precios luego del pico internacional registrado en años anteriores. Para 2026, CAEM espera que las exportaciones de litio superen los US$1.400 millones, consolidando su papel dentro de la canasta minera nacional.

En el caso del oro y la plata, el escenario presenta una particularidad: aunque la producción física viene mostrando señales de menor volumen respecto de años anteriores, el valor exportado se ve favorecido por la suba de los precios internacionales. Esa combinación permite sostener ingresos crecientes y mejorar la expectativa general del sector.

La minería también proyecta un crecimiento en empleo. CAEM estima que durante 2026 la actividad podría incrementar más de un 10% su nivel de ocupación, sobre una base que actualmente ronda los 100.000 puestos de trabajo entre directos e indirectos. A largo plazo, con el desarrollo de nuevos proyectos de cobre, la entidad proyecta que las exportaciones podrían alcanzar los US$22.000 millones anuales hacia 2032 y duplicar el empleo total hasta llegar a unos 200.000 puestos.

El cobre aparece como la gran apuesta de mediano y largo plazo. Proyectos de gran escala, como Agua Rica-MARA y El Pachón, son observados por la industria como piezas centrales para ampliar la matriz exportadora minera. Según la información sectorial, se espera que nuevas aprobaciones vinculadas al RIGI puedan avanzar en los próximos meses, con inversiones de alto impacto para la economía nacional.

Pero el crecimiento de la minería también plantea desafíos. La infraestructura energética, la disponibilidad de caminos, la logística, la competitividad fiscal, la formación de trabajadores y el desarrollo de proveedores locales aparecen como condiciones necesarias para que la expansión se traduzca en desarrollo territorial. A eso se suma un punto sensible: la necesidad de construir consensos sociales duraderos en las comunidades donde se instalan los proyectos.

En esa línea, Cacciola remarcó que la minería necesita mostrar resultados visibles en términos de crecimiento, empleo y oportunidades para sostener su licencia social. El mensaje apunta a una discusión que atraviesa a todas las provincias con potencial minero: no alcanza con atraer inversiones; también es necesario demostrar cómo esos proyectos mejoran la vida cotidiana, fortalecen economías regionales y dejan capacidades instaladas en el territorio.

Para Río Negro, que avanza con proyectos como Calcatreu, exploraciones metalíferas y una agenda minera en crecimiento, el escenario nacional funciona como una señal de oportunidad. La provincia busca consolidar su perfil productivo en minería, energía, hidrocarburos e infraestructura, con la necesidad de formar trabajadores, desarrollar proveedores y garantizar controles ambientales que acompañen el crecimiento.

La proyección de CAEM deja una conclusión clara: la minería argentina está ingresando en una etapa de mayor escala, mayor competencia por inversiones y mayor exigencia social. El desafío será convertir ese potencial exportador en empleo, infraestructura, desarrollo local y valor agregado para las provincias.

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