De archivo: del milagro en Roma al orgullo mundial, el camino de Zatti hacia la santidad
Mucho antes de que su nombre diera la vuelta al mundo, Artémides Zatti ya era motivo de orgullo en Viedma. Así lo reflejan dos publicaciones de archivo —de marzo de 2000 y abril de 2002— que documentan los momentos clave de un proceso que décadas más tarde alcanzaría su punto máximo.
En marzo de 2000, una de las notas de época del diario Noticias de la Costa daba cuenta de la aprobación en Roma de un milagro atribuido a Zatti. El hecho, ocurrido en 1980, relataba la recuperación inexplicable de un joven seminarista que se encontraba al borde de la muerte.
Ese episodio fue determinante para que la Iglesia avanzara en su reconocimiento, consolidando la figura del “enfermero santo de la Patagonia” como un ejemplo de fe y servicio.
La beatificación que hizo historia
Dos años después, en 2002, otra portada de Noticias confirmaba un paso transcendental: el Papa Juan Pablo II lo beatificaba oficialmente. Viedma celebraba así un hecho sin precedentes: tener su propio beato, reconocido por su entrega a los más humildes.
Durante décadas, Zatti había dedicado su vida al cuidado de enfermos en el hospital local (que hoy lleva su nombre), convirtiéndose en una figura profundamente querida por la comunidad.
La canonización: el reconocimiento definitivo
El camino iniciado con aquel milagro tuvo su punto culminante en 2022, cuando el Papa Francisco lo canonizó en el Vaticano, declarándolo santo de la Iglesia Católica.
La noticia no solo fue celebrada en Río Negro, sino en toda la Argentina y especialmente en la Patagonia, donde su legado sigue vivo. Su figura trascendió lo religioso para convertirse en símbolo universal de solidaridad, humildad y vocación de servicio.
Una historia que sigue inspirando
Nacido en Italia en 1880 y radicado desde joven en el país, Zatti encontró en la Patagonia su lugar en el mundo. Allí, lejos de los grandes centros urbanos, construyó una vida dedicada a los demás, dejando una huella imborrable.
Hoy, los restos del Santo Artémides Zatti descansan en una urna en la parroquia Don Bosco de la diócesis de Viedma. El Padre Pedro Narambuena y vicepostulador de la causa para su santificación dijo en la oportunidad de su santificación: “Desde esta tierra patagónica, tan querida y soñada por nuestro Padre Don Bosco, nos sentimos bendecidos y llamados a seguir dando vida a sus sueños. Sentimos fuerte el desafío que nos plantea hacer memoria y ver la obra de Dios en nuestros hermanos salesianos de la primera hora, a responder con creatividad y audacia como supieron hacerlo ellos en su momento”.