¿Más frío, más demanda: hasta dónde alcanza la asistencia en Viedma?
La llegada de los primeros fríos en Viedma comenzó a reflejarse en un incremento de la demanda social, especialmente en los sectores más vulnerables. Desde el Municipio advirtieron que el invierno se presenta “complicado” y que ya se trabaja en el refuerzo de distintos programas de asistencia.
En este contexto, se intensifican las acciones vinculadas a la provisión de leña, vales de gas, frazadas, colchones y materiales como nylon o chapas, principalmente en barrios populares donde muchas viviendas no cuentan con red de gas natural y presentan condiciones precarias.
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En ese marco, el secretario de Desarrollo e Integración Comunitaria, Mario Sánchez, visitó los estudios de Radio Noticias y brindó un panorama detallado de la realidad social que atraviesa la ciudad, marcada por un aumento sostenido de las necesidades básicas y un contexto económico adverso.
Según explicó el funcionario, el Municipio ya trabaja en el acopio de leña y en la organización de la asistencia, ante un frío que “se está adelantando”, y que se vuelve aún más complejo cuando se combina con humedad y precipitaciones. “Nos vamos preparando para acompañar a las familias, sobre todo en aquellos sectores donde no hay red de gas”, indicó.
Sánchez remarcó que el impacto se siente con mayor fuerza en los barrios populares, donde la demanda crece tanto en alimentos como en elementos para calefaccionarse. “Siempre nos queda la sensación de que todo termina siendo insuficiente”, reconoció, en relación a la magnitud de las necesidades.
A la par de la asistencia directa, el Municipio avanza en obras de infraestructura que buscan mejorar las condiciones de vida. En ese sentido, destacó el trabajo conjunto con la Provincia para la conexión eléctrica en el barrio La Esperanza, que alcanzará a 338 familias. “Hoy la energía eléctrica también se utiliza como calefacción y brinda mayor seguridad”, sostuvo.
No obstante, el funcionario advirtió que el contexto actual está atravesado por una fuerte reducción de recursos nacionales. En ese sentido, señaló que “hay una caída de la coparticipación y se han cortado programas que eran fundamentales”, lo que impacta tanto en el Municipio como en organizaciones sociales que trabajaban en el territorio.
En paralelo, el área social detectó un crecimiento en los pedidos de asistencia alimentaria. “Hay un incremento de la demanda, sobre todo en situaciones de emergencia”, afirmó Sánchez, quien además alertó sobre el deterioro del tejido social, con especial impacto en adultos mayores, personas con discapacidad y beneficiarios de pensiones que ya no alcanzan a cubrir sus necesidades básicas.
En ese escenario, el rol de los comedores escolares se vuelve central. Actualmente, alrededor de 16 mil estudiantes reciben algún tipo de prestación alimentaria diaria en Viedma. “Es uno de los programas más importantes para la seguridad alimentaria”, destacó el funcionario, al tiempo que subrayó el esfuerzo conjunto con la Provincia para sostener estos servicios.
A su vez, el Municipio mantiene herramientas propias como la tarjeta Proa Viedma, que alcanza a unas 600 familias, además de la entrega de módulos alimentarios y el acompañamiento a comedores y merenderos. En muchos casos, estos espacios dependen hoy casi exclusivamente de la asistencia local tras la interrupción de aportes nacionales.
Otro de los indicadores que refleja la complejidad social es la situación de las personas en situación de calle. El Hogar de Tránsito municipal, que cuenta con 10 camas, funciona actualmente al límite de su capacidad. Allí se brinda alojamiento nocturno, cena, desayuno y condiciones básicas de higiene.
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“Estamos trabajando casi al límite de nuestras posibilidades”, reconoció Sánchez, quien explicó que la demanda crece con la llegada del frío. Además, señaló que se trata de una problemática “multicausal”, atravesada por el consumo problemático, la salud mental, la pérdida de vínculos familiares y la exclusión laboral.
En este sentido, remarcó que el abordaje requiere de una intervención articulada con otras áreas y organismos, ya que “muchas veces se piensa que es solo una cuestión de vivienda, pero es mucho más complejo”.
Finalmente, el funcionario planteó un debate de fondo sobre el rol del Estado. “Hoy hay dos modelos en discusión: un Estado presente, con dificultades, pero que intenta dar respuesta, y otro que se retira y deja todo librado al mercado”, expresó.