Condenaron a prisión perpetua al hombre que confesó el abuso y asesinato de su beba de dos meses
En la provincia de Mendoza, un caso que sacudió a toda la comunidad ha llegado a una conclusión tras un proceso judicial lleno de detalles estremecedores. Gustavo Ariel Olguín Ormeño ha sido sentenciado a prisión perpetua por la deleznable muerte de su hija, Emma, que apenas había alcanzado los dos meses de vida cuando quedó sin futuro. Los cargos que pesaron sobre él reflejan la magnitud de la barbaridad: homicidio agravado y abuso sexual con acceso carnal agravado, crímenes que admitió haber cometido frente a la jueza Mónica Romero. Olguín, quien realizaba sus tareas laborales como camillero en un hospital local, decidió acortar el camino judicial al confesar su culpabilidad, eludiendo así el juicio por jurado que estaba previsto para mayo. De este modo, asumió oficialmente su responsabilidad en los atroces actos que terminaron con la vida de la pequeña.
La tragedia que envolvió a Emma tuvo lugar en una madrugada de agosto de 2023, en la localidad de Las Heras. El barrio Infanta se convirtió en el escenario de un horror inexplicable. La madre de Emma, quien enfrentó circunstancias inimaginables, hizo un llamado al 911 pidiendo auxilio mientras describía el estado de salud desfalleciente de su hija, alrededor de la 1 de la mañana. Esa misma noche, Emma ingresó al Hospital Notti. Allí, los médicos libraron una batalla contra el tiempo al intentar reanimar a la bebé, quien había sufrido un paro cardiorrespiratorio delicado. Lamentablemente, a pesar de los esfuerzos, Emma sucumbió a sus heridas apenas dos días después, desencadenando una serie de investigaciones que desvelaron el trato violento y el abuso sexual al cual fue sometida antes de su muerte.
Inicialmente, la mirada de los investigadores también recayó sobre la madre de Emma, al punto de que fue considerada sospechosa de participar en la tragedia junto a Olguín. No obstante, versiones posteriores entregadas por la madre, quien alegó que había dejado a su hija bajo el cuidado de Olguín mientras asistía a una cita médica, alteraron el rumbo de las sospechas. Un tribunal tomó la decisión de sobreseerla el junio previo, considerando que ella había actuado de buena fe respecto al cuidado de su hija. Este sobreseimiento fue motivo de polémica, pero la presentación de nuevas pruebas -en las que se verificó que las lesiones de Emma fueron consecuencia de acciones llevadas a cabo el mismo día del crimen- sumado a reportes sobre su conducta atenta como madre hacia Emma, llevaron a considerar su exoneración.