2026-04-22

A 247 AÑOS DEL ACTA FUNDACIONAL

¿Cuál hubiese sido el nombre de la nueva capital de los argentinos?

Por Carlos Espinosa.

En el marco del 247 aniversario de Viedma y Patagones, el reconocido escritor y periodista Carlos Espinosa recordó un fragmento de su libro “Perfiles y Postales, crónicas de la historia chica de Viedma y Carmen de Patagones”, con una interesante reconstrucción de cómo sería el nombre de la nueva capital federal.

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La población de la orilla norte del río Negro ha mantenido su nombre prácticamente desde el momento fundacional, con ligeras variantes como Fuerte del Carmen, o El Carmen. En la banda sur se desarrolló durante un siglo el asentamiento identificado como Mercedes de Patagones, hasta que un decreto del primer gobernador de la Patagonia, el coronel Álvaro Barros, el 4 de julio 1879 dispuso que esa localidad se llamara Viedma.

¿Cuál hubiese sido el nombre de la nueva capital soñada por Alfonsín?

Poco después del inesperado lanzamiento del proyecto de traslado de la Capital Federal al eje de Viedma-Carmen de Patagones-Guardia Mitre un tema menor, pero de fuerte impacto popular, comenzó a debatirse en los medios de comunicación. ¿Cuál sería el nombre de la nueva capital de la República Argentina? se empezaba a preguntar la gente.

Estaba claro que tenía que adquirir una denominación propia y específica esa ambiciosa nueva ciudad, de diseño futurista, montada a caballo sobre el curso del río Negro entre los actuales cascos urbanos de Viedma y Patagones y la costa atlántica.

En algunos diarios de Buenos Aires –en cuyas páginas la cuestión del traslado de la capital era analizada con desdén y bromas derrotistas- aparecieron algunas ideas sobre el nombre para el hipotético Nuevo Distrito Federal.

Carlos Emérito González, un dirigente político capitalino, lanzó la idea de “Argentia”. Jugando sobre el nombre de la república; se decía que Alfonsín guardaba “in pectore” el nombre de “San Martín” como gran homenaje al Padre de la Patria; y no faltaban quienes, en otra vereda de la historia, tratándose de una capital del sur pensaban que podía ser bautizada “Roca”.

El periódico “La Calle”, medio escrito que siguió de muy cerca y con gran entusiasmo todo lo relativo al proyectado traslado de la sede de los poderes públicos nacionales, convocó por entonces a sus lectores. La propuesta fue que los propios vecinos de Viedma y Patagones aportaran sugerencias sobre el nombre que se le debía imponer a la nueva capital de los argentinos.

Un colega de la prensa propuso “Perito Moreno”, con el argumento de que el nombre del fundador de los Parques Nacionales le cabía como “anillo al dedo” a la nueva metrópolis del sur, el mar y el frío.

Desde Carmen de Patagones se lanzó otro nombre de enorme significación en la Patagonia: comandante Piedra Buena, aunque para ello era menester eliminar ese nombre de una población santacruceña para evitar repeticiones.

Otros plantearon usar el nombre del río en mapudungun –“Currú Leuvú”-, y alguien imaginó que se podía armar un vocablo compuesto con los tres factores de la invocación presidencial “Riomarsur”, aunque sonaba más como el nombre de un complejo turístico que el de una ciudad capital.

También aparecieron combinaciones con los nombres de las dos antiguas ciudades hermanes cuyo enclave se tomaba de base para el asiento del Nuevo Distrito Federal. Sugerían “Viedma de Patagones”, simplemente “Patagonia” o más explícitamente “Patagonia del Mar”. En tanto “Capital del Sur” apareció como una propuesta sencilla.

Pero en aquel número del periódico “La Calle” del primero de junio de 1986, del que tomamos estos datos, se publicó con argumentaciones de sostén la propuesta de un conocido notario de Viedma, Héctor Daniel Gattó, que este cronista se permite hoy recordar en algunos de sus párrafos, por su originalidad y agudo sentido del humor.

El escribano Gattó propuso como nombre de la soñada nueva capital argentina el de “Trinidad del Sur y Puerto de los Buenos Vientos”. Explicó que la idea de la Trinidad, además de su significación religiosa, resumía la idea de que el Nuevo Distrito Federal se apoyaba sobre tres vértices: Viedma, Patagones y la ciudad moderna que se construiría sobre el río.

Agregaba también que “el señor presidente enunció tres signos; el sur, el mar y el frío , tres ideas fuerza pregonando su nombre” y abundaba en otro argumento: “la vieja Buenos Aires fue fundada dos veces, el nuevo emplazamiento concretaría la tercera fundación de la Capital Federal” y añadía que “somos parte del Tercer Mundo y así debe expresarlo en su nombre la nueva capital”.

El último punto de apoyo a la propuesta de denominar al Nuevo Distrito Federal como “Trinidad del Sur y Puerto de los Buenos Vientos”, según esta original idea del escribano Héctor Daniel Gattó era el siguiente comentario:

“No negamos un cierto sesgo humorístico en el nombre completo que se propone. Forma parte también de un cambio que debe operarse y que sólo puede encontrar cobijo en un sistema democrático de gobierno”.

Agregaba Gattó “toda expresión de humor fue sistemáticamente segada por los gobiernos militares y es preciso que, aún en los pequeños detalles, sepamos diferenciarnos francamente de aquellos gestos adustos, sombríos y de mirada torva”.

Concluía su maravillosa carta al periódico “La Calle” diciendo “sepamos apreciar en la gracia de un nombre antiguo la belleza fonética de la palabra ‘trinidad’, el ritmo que le imprime ‘del sur’ y el humor de nuestra inseparable inclemencia: el viento”.

Por Carlos Espinosa, tomando un texto de su libro “Perfiles y Postales, crónicas de la historia chica de Viedma y Carmen de Patagones”, Viedma, 2005. Capítulo 11, “Un sueño llamado Traslado de la Capital”, páginas 224 a 236.

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