ESCÁNDALO
Aseguran que Milett Figueroa le hizo una “macumba” a Marcelo Tinelli antes de separarse
La ruptura entre Marcelo Tinelli y Milett Figueroa no se ha procesado del todo en el ámbito público. Aunque en un principio parecía que la separación había quedado únicamente en el terreno de lo personal, nuevos elementos alimentados por terceros han elevado la incertidumbre respecto al verdadero trasfondo de esta historia. No ha sido cualquier figura la que decidió complicar aún más el escenario, sino Mimi Alvarado, quien, con palabras tajantes y especulaciones coloridas, ha revivido un escándalo mediático en torbellino.
Inicialmente, Mimi arremetió contra la versión oficial que se conoció tras confirmarse el distanciamiento. "¿Ella cortó la relación? No me digas, dudo" fue una de las frases más llamativas con las que la mediática desacreditó lo que se habría pactado como relato entre ambas partes. Más allá de tensionar la situación, su declaración siembra dudas adicionales al respecto de esta desenlace romántico, abriendo el abanico a interpretaciones y teorías todavía más controversiales.
La figura de Mimi Alvarado no es ajena a estas situaciones; su propensión a involucrarse en dramas mediáticos la ha posicionado en épocas recientes como una figura que no se amilana ante las sombras de otros protagonistas. Su proyecto esta vez ha sido poner bajo la lupa a la madre de Milett: llegando a definirla como "la bruja más grande del Perú". Este comentario facetado e irónico es un fiel reflejo del tipo de controversia que Mimi se centra en asegurar que alimenta sobre el ambiente externo del entonces romance entre la modelo y Tinelli.
Pero la historia no se detiene ahí. En una serie de comentarios que realmente subieron la temperatura del tema, Mimi argumentó que si Milett Figueroa misma llegara a retomar contacto sentimental con Marcelo, sería porque alguna forma de ceremoniamiento de tipo esotérico sería el responsable de lograr tal hazaña. Las acusaciones alcanzaron un punto máximo de exotismo al referirse abiertamente a la posibilidad de "macumba", planteando un contexto paralelo a la línea aparentemente sólida dibujada anteriormente de la relación.
Entre las especulaciones y los desmentidos indirectos que manifiestan con rotundidad las palabras encendidas, los protagonistas centrales han decidido optar por el silencio. Ninguna palabra públicamente contestó a las afirmaciones surgidas nuevamente de labios ajenos. La ausencia de respuesta explícita hace dudar a algunos, pero reafirma el interés en seguir las evoluciones de este suceso paralelo que va más allá del control inicial de imagen de los implicados. Sea cual resulte el destino inmediato de esta intriga, es claro que la separación únicamente físico-afectiva ha provenido a volverse pública, aumentando en densidad más allá de toda consideración premeditada por sus personajes principales.