AZAR
Piñón Fijo reveló cómo fue el día que Maradona lo ayudó a agotar sus shows sin intención
En un curioso desdoblamiento de compromisos, sin planificar y sin siquiera haber fijado ojos en quien era ayudado, Diego Maradona, el astro del fútbol argentino, se encontró beneficiando al famoso artista infantil Piñón Fijo, con tan solo una línea mordaz lanzada en medio de una rencilla futbolística. Lo que podría interpretarse como un arrebato fortuito del azar, marcó quizás uno de los momentos decisivos para lo que sería un cambio en la carrera escénica del payaso más reconocido de Argentina.
Era el año 2010, y Piñón Fijo, conocido por su carisma y amplio repertorio infantil, estaba en un tormentoso intento de mantener a flote una serie de espectáculos en el reconocido espacio de La Trastienda en Buenos Aires. Afirmaba el artista que en aquel momento se sentía “remando en dulce de leche”, una gráfica metáfora que ilustraba las dificultades a las que sus presentaciones se enfrentaban, casi ahogándose en el entusiasmo de los inicios contra la dura realidad de las bajas ventas.
Mientras eso acontecía en el mundo del entretenimiento, el ámbito futbolístico de Argentina se encontraba convulsionado tras el Mundial de Sudáfrica. Con Sergio Batista ocupando la posición de director técnico de la Selección Nacional tras la turbulenta salida de Maradona, una declaración perspicaz hizo ruido: “Conmigo Messi es feliz”. Esta aseveración, que muchos interpretaron como una crítica velada a Maradona, encendió un choque de declaraciones propias del ámbito del fútbol.
Padre de una polémica inherente, Maradona no demoró en responder. Durante una consulta rutinaria, denunció al aire una reacción que parecía burlesca hacia Batista, incorporando a la inusitada escena al inocente Piñón Fijo como un símbolo de festivo disfraz, ironizando: “¿Qué, se disfrazó de Piñón Fijo?”. Aquí, lo que inicialmente tenía tintes de mofa interna al micromundo del balompié argentino, trascendió al ámbito artístico, otorgando una visibilidad sobrenatural e inadvertida para el artista casi por naturaleza del cosmos.
El ocuparse de apuntes irónicos o consuelos ficticios quedó desnudo ante el arte espontáneo de las palabras de Maradona, quién ajeno a la creación artística, brindó al payaso más que un tributo entre bastidores. Las referencias casuales retumbaron tanto en medios de comunicación como en conversaciones cotidianas que giraron al inesperado encuentro: el artista que rellenaba espacio y humor arrancó a llenar sus funciones con una frecuencia que sólo se dibujaba en los talleres de marketing más osados, pero que nació, al fin de cuentas, en una dialéctica ajena.
Con tiempo y sabiduría, mirando desde el escalón que brinda el tiempo transcurrido, Piñón Fijo reconoce en el fluir de las acciones una intervención divina y reitera que ese episodio le brindó “una jugada del destino espectacular”, frase de un mar de contenido simple, pero potente en significancia. Es en estas repeticiones donde se comprende la magnaleza de lo sucedido, cómo a través de eventos que se escapan al previsible control humano ocurre una casualidad extraordinaria, armándose puentes entre mundos vastamente dispares, confirmando que no siempre las campañas calculadas son las que trascienden, sino, de igual forma, las declaraciones espontáneas quienes modelan realidades inmortales.