2026-04-01

Muerte de un oficial de la Policía de Río Negro: confirmaron las condenas contra los instructores del curso del COER

Qué dijo el último Tribunal de Impugnación con respecto a los responsables de la muerte de Gabriel Mandagaray.

La causa por la muerte del joven policía Gabriel Mandagaray (25 años), volvió a moverse con un fallo que confirma responsabilidades. Cabe recordar que el agente debía cumplir funciones en un curso para entrar el Cuerpo de Operaciones Especiales y de Rescate (COER), en abril de 2021 en Bahía Creek y murió ahogado. En el juicio se comprobó que hubo abuso de autoridad y hechos indignos en pleno entrenamiento.

Caso Mandagaray: qué resolvió el STJ ante un nuevo capítulo del caso del policía muerto

En este sentido, el tercer Tribunal de Impugnación, compuesto por las juezas Romina Martini, Alejandra Berenguer y el juez Sandro Gastón Martín rechazaron los recursos de las defensas y ratificaron la responsabilidad penal de Alejandro Gattoni, Alfredo Nahuelcheo y Maximiliano Vitali Méndez por los delitos de abuso de autoridad y homicidio culposo. Asimismo, se confirmó la condena a Marcelo Ariel Contreras a tres años de prisión condicional e inhabilitación por el doble de la pena para ejercer cargos públicos.

Instructores condenados por la muerte del joven agente en 2021. 

 

Además, la Justicia fijó pautas de conducta que Contreras deberá cumplir durante tres años para sostener el beneficio de la condicionalidad. Entre ellas, se destacan la obligación de fijar domicilio y no modificarlo sin autorización judicial, adoptar una actividad laboral y realizar un curso sobre derechos humanos. El incumplimiento de estas condiciones podría derivar en la revocación del beneficio.

“Este tipo de conductas deben ser erradicadas de los cursos de formación de agentes policiales”, estableció el Tribunal y con ello deja las condenas tal como estaban.

Qué pasó en la costa marítima

En abril de 2021, durante un curso de capacitación del Cuerpo de Operaciones Especiales y Rescate (COER) realizado en Bahía Creek, falleció el cursante Gabriel Mandagaray como consecuencia de ejercicios de entrenamiento desarrollados en condiciones extremas. La investigación judicial determinó responsabilidades penales en los instructores y en el coordinador del curso.

El equipo de los instructores llevó adelante “verdaderas conductas deshumanizantes”, entre los días 12 y 15 de abril, en el marco de “un curso de entrenamiento básico del COER, en un lugar y en condiciones que no eran las aprobadas por la Resolución correspondiente del jefe de Policía de Río Negro omitiendo el cumplimiento de la misma”.

La capacitación comenzó a 40 kilómetros de Bahía Creek donde los instructores y el coordinador hicieron ingresar a los cursantes en un estanque de agua para luego iniciar la caminata hasta dicha playa en la que acamparon hasta el día siguiente.

En ese tiempo los sometieron a un “excesivo desgaste físico y psicológico, desproporcionado con el curso que se desarrollaba, que generó en ellos heridas en pies y manos y complicaciones psicológicas, todo en un contexto de escasa alimentación e hidratación; sin suficiente descanso diurno y nocturno, sin controles y/o asistencia médica en el lugar, sin medios de comunicación adecuados, sin ambulancia o equipos de primeros auxilios adecuados, y obligándolos a soportar prácticas humillantes tales como orinarlos, colocarse máscaras de excremento de animal sobre sus rostros y hacerlos ingresar al mar a altas horas de la madrugada, en plena oscuridad y sin ninguna medidas de seguridad y completamente desnudos para hacerlos caminar durante la noche en esas condiciones”.

Inobservaron así leyes y reglamentos que los rigen, como la Resolución 2748, la Ley Orgánica de la Policía, el Código de conducta para funcionarios encargados de hacer cumplir la ley y el artículo 16 de la Constitución de la Provincia de Río Negro.

La familia Mandagaray y un cierre de un caso lleno de idas y vueltas. 

 

El segundo de los hechos imputados está fechado el 15 de Abril, entre las 15 y las 18 horas cuando, en el marco de un entrenamiento y ante la presencia del coordinador que no manifestó objeciones, los instructores hicieron ingresar al mar -hasta una distancia donde no hacían pie- a Mandagaray junto a dos compañeros con el uniforme policial completo, incluido los borceguíes, todas las armas reglamentarias sin chalecos salvavidas y/o torpedos, sin lanchas de apoyo, sin la previsión y asistencia de guardavidas y sin el control de personal de Prefectura Naval y/o cualquier otra medida de seguridad, y en el contexto de desgaste y cansancio físico y psicológico en el que se encontraban los cursantes producto de las exigencias de los días anteriores.

Previamente, Mandagaray había manifestado que "no sabía nadar", aviso al que no hicieron caso instándolos a ingresar llevando entre los tres un tronco de 2 metros de largo aproximadamente lo que dificultó (sumado a las condiciones climáticas y de la marea) que pudieran salir del mar a la vez que pedían ayuda. Dos de ellos pudieron ser auxiliados por sus compañeros (que se encontraban en la orilla esperando su turno), mientras que Mandagaray, no pudo salir del agua, se hundió y luego de una hora fue expulsado por el mar, sin vida, a unos 200 metros del lugar donde habían ingresado.

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