Tras la huella del olor: el trabajo de la Sección Odorología Forense que auxilia a la Justicia
En el complejo mundo de la criminalística, donde el ADN y las huellas dactilares suelen llevarse el protagonismo, existe una disciplina silenciosa pero implacable: la odorología forense. Esta técnica científica permite recolectar, gestionar y transportar muestras de olor humano para evidenciar la presencia de una persona en la escena de un crimen.
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En diálogo con el programa "El Radar" de Radio Noticias (105.5 MHz), la Suboficial Principal Claudia Castro, técnica en criminalística y adiestradora, abrió las puertas de una unidad de vanguardia que no solo asiste a la justicia rionegrina, sino que también presta servicios a provincias vecinas.
La odorología forense se sostiene sobre dos pilares: la composición molecular única del olor humano (odorotipo) y la asombrosa capacidad del olfato canino. "El sensor biológico que usamos son los perros. No hay máquina que pueda superar su olfato", afirmó Castro con contundencia.
Los protagonistas viven en familia
Una de las particularidades de esta división es la técnica de "descanalización". A diferencia de los perros policiales tradicionales, los canes de esta sección no viven en caniles.
"Ellos viven en familia y salen a trabajar como cualquiera de nosotros. Tienen su rutina de lunes, miércoles y viernes, y el resto del tiempo es recreación para afianzar el vínculo con su guía", explicó la experta.
El equipo está liderado por Apolo, un veterano con más de 450 pericias que está próximo al retiro. Lo siguen Hera, Adonis y la joven Atenea, que con menos de un año ya realizó su primera intervención. El grupo se completa con Zeus (rastro específico) y Thor (búsqueda de restos humanos o REH).
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Un trabajo de precisión mental
Identificar una molécula de olor entre miles no es una tarea física, sino un esfuerzo cognitivo agotador. "Discriminar olores cansa más que un rastro largo. Es un cansancio mental", señaló Castro. Por ello, el bienestar animal es la prioridad: antes de cada pericia, los perros pasan por un examen médico y nunca se los exige más allá de sus límites.
La efectividad de esta herramienta es clave en casos de homicidios, robos y secuestros. El proceso se inicia en el lugar del hecho, donde gabinetes de criminalística capacitados en toda la provincia recolectan las muestras en diversas superficies (cemento, madera, plástico) y las envían a la central para su análisis.
Finalmente, Castro subrayó que el éxito depende del binomio perro-guía: "Tiene que haber un buen vínculo para que esto funcione. Somos una herramienta más para la justicia, aportando una prueba científica que, a pesar de los avances de la inteligencia artificial, sigue dependiendo de la nobleza del olfato canino".