A 50 AÑOS DEL GOLPE DEL 24 DE MARZO DE 1976
La Casona: de mansión olvidada a símbolo de memoria en la costanera de Viedma
Sobre la costanera de Viedma, se levanta el edificio que condensa décadas de historia, silencios y resignificaciones. La Casona, conocida actualmente como Espacio para la Memoria “Eduardo Mario Bachi Chironi”, no solo es un sitio institucional: es una marca física del acontecimiento ocurrido hace ya 50 años.
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Construida en los años 70 como vivienda familiar, fue una de las primeras mansiones de la zona. Pero su destino cambió cuando ya en la dictadura comenzó a ser utilizada por el Ejército Argentino y luego adquirida formalmente a fines de la misma, en julio de 1983 mediante un decreto secreto.
Allí funcionó la Sección Viedma de Inteligencia del Destacamento 181, dependiente del V Cuerpo del Ejército con asiento en Bahía Blanca, en el marco del plan sistemático de represión desplegado por la dictadura, con mayor intensidad a partir de 1977.
Desde ese lugar se coordinaban operativos de secuestro, traslados a centros clandestinos, interrogatorios bajo tortura y acciones de inteligencia sobre personas perseguidas por su militancia política, social o sindical. La Casona formó parte de una red que articulaba con distintas fuerzas de seguridad y organismos de inteligencia, en una estructura destinada a sostener el terrorismo de Estado.
Con el regreso de la democracia, el inmueble quedó abandonado durante años. En ese tiempo, quienes transitaban la zona recuerdan una postal muy distinta a la actual: la costa del río, justo frente a la Casona, aún no había sido alcanzada por las obras de recuperación ni por las defensas costeras, y conservaba un aspecto natural, sin el desarrollo urbano que hoy la caracteriza.
Detrás de sus muros, una gran piscina podía verse desde el exterior, convertida casi en símbolo de ese abandono. La Casona fue también blanco de vandalismo y escenario de grafitis que, lejos de ser meros daños, buscaban poner en palabras lo que durante años se había intentado ocultar.
Ese abandono no significó olvido. Por el contrario, el lugar se transformó en punto de encuentro para actividades y reclamos vinculados a la Memoria, la Verdad y la Justicia. En 2004, en el marco de la visita de Estela de Carlotto a Viedma, se confirmó el traspaso del inmueble al Estado provincial mediante una operación de financiamiento a largo plazo, marcando un punto de inflexión en su historia.
La resignificación se consolidó en 2008, cuando una ley provincial estableció que el edificio llevara el nombre de Eduardo Mario “Bachi” Chironi y fuera sede de la Secretaría de Derechos Humanos, junto al Archivo Provincial de la Memoria. Más tarde, el 7 de diciembre de 2017, fue señalizado oficialmente como Espacio para la Memoria, integrándose a la red federal de sitios que recuerdan el terrorismo de Estado.
La historia judicial también alcanzó a quienes actuaron en ese lugar: en el marco de los juicios por delitos de lesa humanidad realizados desde 2011 en Bahía Blanca, fue condenado a prisión perpetua Norberto Eduardo Condal, ex jefe de la Sección de Inteligencia que operó en la Casona.
Hoy, además de su función institucional, el espacio es sede de la Asociación de Familiares y Víctimas del Terrorismo de Estado de Río Negro. Su transformación no borra el pasado, pero lo pone en diálogo con el presente: convierte un lugar que fue parte del aparato represivo en un espacio activo de memoria colectiva.