No cumplió con trabajos de albañilería y el caso llegó a juicio
Cuando se trata de construir o reformar una casa, especialmente en el entorno familiar, la confianza juega un papel fundamental. Sin embargo, esta tranquilidad puede verse comprometida cuando un contratado para el trabajo incumple con sus obligaciones, generando conflictos que a veces terminan en la justicia.
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Este es el caso reciente ocurrido en Viedma, donde una mujer que ayudaba a familiares a generar mayor confort a una vivienda se sintió perjudicada por un albañil allegado a la familia quien no llegó a satisfacer la demanda con los trabajos esenciales pactados, pese a haber cobrado.
De acuerdo a la presentación realizada ante el Juzgado de Paz de esta ciudad, todo comenzó a fines de diciembre de 2023 en un clima de esperanza para la mujer quien desde hace tiempo viene colaborando con una sobrina y su pequeño hijo, Es como un nieto para ella, su deseo y anhelo es que tengan una vivienda digna. La precaria vivienda que habitan carece de las comodidades mínimas, y era imperioso iniciar los trabajos de refacción para que pudieran pasar los inviernos en un inmueble habitable.
El albañil se comprometió inicialmente a concluir la obra en el plazo de dos semanas, luego decidió unilateralmente modificar la fecha de inicio para enero 2024. Ponía como justificativo que llevaría a su equipo, integrado por cuatro personas con él incluido, para realizar las tareas. Destacando que en 15 días terminarían el trabajo, poniendo como fecha límite de terminación la primera quincena de enero 2024. El presupuesto fue establecido en la suma de 230.000 pesos semanales, totalizando 460.000 por el plazo previsto. La mujer abonó por adelantado la totalidad del monto pactado.
Asimismo, a requerimiento del albañil, retiró la suma de un millón de pesos en efectivo de su entidad bancaria y la destinó a la compra de materiales en distintos comercios, los cuales eran posteriormente serían retirados por el demandado. Sin embargo, con el correr de los días comprobó que hizo todo a medias, y encima abandonó la obra.
“Esa vieja me tiene cansado”
Frente a la tardanza, la “madrina” de la familia que debía resultar beneficiaria, concurrió en varias oportunidades a la vivienda para ver los adelantos en la ejecución de la obra, causándole una gran impotencia y angustia el lento avance de las tareas encomendadas. Hizo reclamos sin obtener resultados favorables, y luego se enteró por su sobrina que el contratista le dijo a su sobrina lo siguiente: “esa vieja me tiene cansado”, aludiendo a los llamados y audios para la culminación de las obras.
El caso llegó a la Justicia, primero a la instancia de mediación, pero el hombre nunca se presentó, y en consecuencia decidió concurrir al Juzgado de Paz, a cargo de Pablo Díaz Barcia, buscando una solución ante el inconveniente que le venía causando el constructor, y últimamente, en esa instancia prosperó una causa en el marco de la Ley de Defensa del Consumidor.
En consecuencia, el magistrado hizo lugar a la demanda condenando al constructor a indemnizar la mujer con casi dos millones de pesos, en concepto de daño patrimonial, extra-patrimonial, daño punitivo más intereses devengados. También dispuso que se informe de lo actuado al área de Defensa del consumidor dependiente del Ministerio de Economía de Río Negro.