2026-03-18

Yectafer adulterado: "Siento alivio, pero la condena no refleja la gravedad de lo que pasamos"

María Salaya, sobreviviente del caso en 2004, rompió el silencio en una charla con Radio Noticias.

A casi 22 años de uno de los hechos más oscuros de la historia sanitaria regional y nacional, la Justicia Federal dictó finalmente condenas para los responsables de la distribución de Yectafer adulterado. El caso, que en diciembre de 2004 se cobró la vida de la joven viedmense Verónica Díaz (22), sumó un nuevo capítulo con el veredicto del Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 3 de Buenos Aires.

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En diálogo con el programa "El Radar" (Radio Noticias 105.5 MHz), María Salaya, otra de las víctimas locales que logró sobrevivir al fármaco letal, compartió sus sensaciones tras el fallo que condenó a 8 años de prisión a Pablo Jorge Sernadas, exdirector de la firma Química Belgrano, entre otros implicados.

Una herida que no cierra con dinero

"Llega después de muchos años y ese tiempo pesa. Uno sigue conviviendo con los recuerdos, el dolor y las marcas emocionales", expresó Salaya. Si bien admitió sentir un "alivio" que le permite cerrar una etapa judicial, fue crítica con la magnitud de las penas: "Siento que la condena no refleja completamente la gravedad de lo que ocurrió. El daño merecía una respuesta más contundente".

Para María, la lucha no fue solo legal, sino física y emocional. "Ningún monto puede poner valor a una vida ni al sufrimiento vivido. Hay cosas que no se reparan con dinero", señaló respecto a las indemnizaciones, destacando que su verdadera victoria es "seguir viva, respirar y poder abrazar a mis hijos y nietos".

El recuerdo del horror

Durante la entrevista, Salaya revivió los momentos dramáticos de diciembre de 2003, cuando fue la primera persona en Viedma en recibir la aplicación del lote adulterado tras perder un embarazo.

"Apenas me colocaron el inyectable empecé a descompensarme. Tuve una hepatitis tóxica; tenía 600 veces más hierro en el cuerpo que una persona normal. Me costó mucho volver a hablar y caminar", relató.

Su caso fue el preludio de la tragedia de Verónica Díaz, quien recibió la misma medicación días después y falleció tras ser derivada de urgencia a Buenos Aires para un trasplante que no llegó a tiempo. María, por su parte, estuvo al borde del trasplante en el Hospital Argerich, pero su hígado logró reconstituirse milagrosamente.

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A lo largo de estas dos décadas, la causa atravesó un complejo entramado judicial que incluyó pasos por el fuero federal, la intervención del exjuez Norberto Oyarbide y cambios de magistrados por mal desempeño.

Hacia el final de la charla, María Salaya pidió que su testimonio sirva para que los controles sanitarios sean más estrictos: "Esto no debería volver a pasar. Que seamos un testimonio en memoria de Verónica Díaz". Asimismo, tuvo palabras de agradecimiento hacia el gobernador Alberto Weretilneck, quien en su primer mandato impulsó la resolución de su juicio civil, el cual había quedado estancado durante años por la falta de respuesta de gestiones provinciales anteriores.

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NoticiasNet · María Salaya

El fallo judicial

El Tribunal, integrado por los jueces Andrés Basso, Javier Ríos y José Michilini, condenó a Pablo Jorge Sernadas por el delito de venta de sustancias medicinales peligrosas para la salud, disimulando su carácter nocivo, en concurso con homicidio culposo múltiple y lesiones culposas agravadas.

La sentencia marca el fin de la incertidumbre legal para las familias de Viedma, Cinco Saltos y otros puntos del país que resultaron víctimas de la codicia y la falta de control en la cadena de medicamentos.

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