La historia de Sol Lamborisio, del dolor por la pérdida de un hijo al fisicoculturismo
Hay historias de vida que merecen ser compartidas. Darse a conocer a la sociedad para que sean un reflejo a la hora de cuando uno está por sucumbir, saber que siempre hay una puerta que se abre por más espinas que aparezcan en el camino.
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Sol Lamborisio es una figura reconocida en Viedma. Se dedica al maquillaje artístico, aquellos que son padres seguramente la convocaron para algún cumpleaños de sus hijos. También por su gran sentido del humor y esa manera de ser que rápidamente que la hacen amigable y generan ganas de conocerla más.
Además, es madre soltera, trabaja, entrena y desde hace un tiempo, se dedica al fisicoculturismo, representando a Viedma en distintas competencias. Si habría que definirla en una palabra sería resiliencia.
Sol atravesó uno de los dramas que nadie quiere pasar: la pérdida de un hijo. Bastian tenía 4 años cuando falleció producto de que tenía insuficiencia renal. Pasaron 11 años y el recuerdo está latente. En la charla con NoticiasNet lo nombró veces y su casa está repleta de fotos del nene.
“Desde que se murió Bastian hice un cambio importante en mi vida. Aparte de dedicarme a mis hijos (Santi y Juana), de ir a terapia, que me ayudó un montón eso, tuve que salir adelante con lo que podía y como podía. Perder un hijo no se lo deseo a nadie…te juro que me siento un Ave Fénix…siempre lo dije, porque cada vez que yo compito siempre está presente”, contó.
Sobre esas señales que recibe, reflejó: “El 14 de septiembre, que fue el aniversario de él, competí, fue cuando gané en Bariloche. O me toca competir un 22, que su fecha de cumpleaños es el 22 de agosto, como el año pasado en Buenos Aires”.
“Todo el mundo me pregunta cómo hago, y siempre respondo lo mismo: no sé. ¿De dónde saco fuerzas? No sé…creo que de mis hijos, de yo decir: soy mamá, tengo que salir adelante por ellos, porque me necesitan, y siempre estoy pensando qué puedo hacer, porque la plata no siempre alcanza también. Soy una mamá que está todo el tiempo a full, que no para nunca…ni vacaciones tengo”, subrayó.
Sol vivió tiempos complejos, pero en su mente busca mirar para adelante. “No soy una persona que se queda…al principio, cuando pasó lo de Bastian estuve depresiva, me lo pasaba llorando, tuve mi duelo, no me levantaba de la cama, hasta que dije: listo, tengo dos hijos más, tengo mis competencias, que las había dejado, mantener una casa, a levantarse y arrancar de nuevo ¿Sabés hace cuánto no lloro? Haceme millones de años, me propuse levantarme por mi, por mis hijos”.
A raíz de todo esto, en gimnasio se transformó en su cable a tierra. “Fue todo un proceso, yo pesaba 100 kilos…era otra persona físicamente. Empecé a bajar de pesos y hasta que me metí en el fisicoculturismo. Todo se puede. Es constancia y disciplina”.
El entrenamiento como estilo de vida
Su convivencia con el deporte arrancó en patín, desde los 3 años. “Esa fue mi base, competí en patín desde chiquita, también de grande, después dejé y empecé a ir al gimnasio”, recordó.
Entrena fierros desde hace varios, años, pero en 2025, cuando se hizo una competencia en Viedma, conoció a colegas de Trelew. Ahí se cruzó con Elías Cejas, la persona que actualmente la está entrenado. “Arranqué hace 5 meses con él y ahora estoy en la preparación para los torneos de este año, que todavía no hay fechas. Salió el calendario para ir a Bariloche, en noviembre, pero el resto se está viendo”.
“Lo del fisicoculturismo surgió por una amiga, Juli, que ella está en competencia. En su momento me entrenó Javier Linares, muy conocido acá, y me gustó. Lo empecé a ver desde afuera hasta que me empezó a interiorizar más y más, hasta que entré. Siempre entrené, pero en estos fue hace poco”, manifestó.
En la charla volvió a aparecer en nombre de su hijo. “El sueño de Batian era, porque siempre la veía a Juli ganar, era colgarse las medallas, y creo que canalicé por ese lado. Esto fue mi cable a tierra. Como era el sueño de Bastian las medallas, me propuse volver para ganar esas medallas”.
Hoy se sumó al gimnasio Animal, al que va a representar en las próximas competencias. Además, no deja de sumar experiencia para poder entrenar a gente. “El 10 de marzo arranco a estudiar Personal Trainer Internacional para poder trabajar de eso. También tengo un grupo de caminata con el que salimos todos los días, tengo mujeres de todas las edades. También me salió una beca para estudiar, así que estoy muy contenta con lo que se viene”, contó.
Enfocada en el fisicoculturismo
“A la par entreno, encima me pasé a una categoría súper difícil, que es Wellns, y me tengo que preparar muy bien, es una categoría muy fuerte. Además de Elías, mis compas que me ayudan, Marcela Ortega, Valeria Espíndola, Lucas Jones, mi compa en Animal”, explicó.
Además, y como esto es una rueda, no descuidar su casa y sus hijos. “Tengo mucha presión, mucha responsabilidad. Y lo digo por todo…por las competencias que se vienen, cumplir con los objetivos que me piden, por mis hijos, estar con mi nene autista, que tiene sus terapias, con Juana, es todo un montón. Llego muy cansada al final del día. Arranco a las 6 de la mañana y a las 22 ya me quiero acostar, no doy más. Y al otro día lo mismo”.