2026-02-24

Rusia admitió que seguirá la guerra porque no consiguió todos sus objetivos en Ucrania

A cuatro años del inicio de los ataques, Putin confirmó que su campaña se prolongará. Hasta el momento han muerto más de medio millón de personas.

A cuatro años del inicio del conflicto, el Kremlin ha reconocido que continuará su campaña militar en Ucrania. La guerra, iniciada el 24 de febrero de 2022, ha cobrado la vida de un número significativo de personas, superando el medio millón entre militares y civiles en ambos bandos.

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Dmitri Peskov, el portavoz del Kremlin, afirmó ante los medios de comunicación que, lamentablemente, Rusia no ha alcanzado aún todos sus objetivos en Ucrania. Este reconocimiento se da en el contexto de una serie de declaraciones del presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, que señaló las aparentes falencias de la ofensiva rusa y su incapacidad para cumplir las metas planteadas al principio del conflicto. "Garantizar la seguridad de los habitantes del Este de Ucrania fue siempre una prioridad", afirmó Peskov, quien aseguró que se ha cumplido esta meta en particular.

Sin embargo, el reconocimiento implícito por parte del Kremlin sugiere que el conflicto tiene raíces más profundas y ramificaciones mayores de lo que se admitía en un inicio.
El conflicto no solo se circunscribe a una guerra territorial, ha trascendido también a un nivel geopolítico, donde el enfrentamiento se da directamente entre Rusia y los países occidentales.

Estos últimos, según el Kremlin, han intervenido directamente y desempeñado un papel crucial en la prolongación del conflicto. Mientras la voluntad de diálogo se mantiene, la resolución diplomática parece aún un sueño distante.

La prolongada contienda ha generado un impacto significativo en el seno de la sociedad rusa. Peskov subrayó los logros obtenidos, citando un aumento en la unidad nacional alrededor del liderazgo de Vladímir Putin. Sin embargo, un análisis más amplio conlleva distintos matices. Mientras la televisión estatal y la retórica oficial acentúan los logros, medios independientes presentan otra imagen, aquella de una población cansada y deseosa de poner fin a un conflicto que ha exigido demasiado.

Datos difundidos este martes, provenientes de agencias independientes, revelan la pérdida de más de 200.000 militares rusos en cuatro años, una cifra que, en contexto histórico, supera la penosa participación soviética en la Segunda Guerra Mundial.

Las aspiraciones rusas en Ucrania, expresadas con la anexión de cuatro regiones ucranianas, no se han consolidado efectivamente en el campo de batalla. A pesar de las proclamaciones del Kremlin, la realidad a día de hoy es la presencia de jurisdicción parcial ucraniana sobre estas regiones, una situación longeva pero dinámica, testimonio de la ferocidad en el terreno. Reportes satelitales señalan la dificultad de avanzar y el estancamiento de la línea de frente.

Si bien una prolongada paz parece un objetivo tentativo pero inalcanzable, la complejidad y continuación del conflicto son las verdaderas constantes en estas semanas marcadas por bombardeos continuos.

En palabras de actores beligerantes, tanto rusos como ucranianos, se destaca la oculta pero indudable realidad de decreciente acceso a recursos básicos tales como agua y electricidad entre las comunidades afectadas. Ciudades y familias enteras tienen limitada comunicación y movilidad, agravando la crisis humanitaria en toda la región. Un balance crudo del conflicto reza que millones siguen desplazados o atrapados entre ellos. Rogando asistencia y anhelando paz verdadera con el fin de reconstruir sus vidas en territorio devastado por la larga sombra del conflicto inacabado.

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