Un preso pidió un gesto de compasión para ir a ver a su madre enferma
En ocasiones, la vida presenta situaciones que trascienden las barreras del delito y el castigo. Un reciente caso en Viedma dejó un nuevo antecedente sobre la empatía en la órbita de la justicia penal de la Primer Circunscripción Judicial.
Es que recientemente, llegó al Juzgado de Ejecución Penal Nº 8, a cargo de Shirley González, una solicitad para que un interno carcelario se le conceda una salida excepcional, a fin de visitar a su madre, quien se encuentra internada en estado crítico en un centro privado de salud de esta ciudad.
Dentro de las diligencias el Complejo Penal Nº 1 remitió informes al respecto, del cual surge que se realizaron las corroboraciones necesarias, qué en comunicación con la hermana del interno, ésta informó que su madre se encuentra internada desde el 12 de febrero, se realizó diálisis y que los médicos informaron que su cuadro de salud es crítico. Además, informaron que la hermana del interno prestó conformidad para que éste asista a visitar a su madre.
Al momento de analizar el planteo tomando en cuenta la documentación respaldatoria que llegó a su despacho, la magistrada llegó a la conclusión de que “se desprende que la petición (y que) reúne las previsiones del artículo 166 de la ley 24660”.
Esta norma regula el tratamiento penitenciario con un enfoque progresivo hacia la reinserción social. Establece un control judicial continuo, prohíbe el uso de celulares y restringe beneficios para delitos graves, promoviendo trabajo y educación.
Por lo tanto, González decidió autorizar el egreso del interno del Complejo Penal para asistir al centro de salud a fin de visitar a su madre por el término mínimo de una hora, con la debida y permanente custodia policial”.