Patagones impulsa una nueva salida gratuita a la Salina de Piedra para disfrutar del paisaje rosa
El Partido de Patagones atraviesa una temporada turística positiva, con una agenda activa que integra propuestas culturales, históricas y de naturaleza. En ese marco, este sábado 21 de febrero a las 10:00 habrá una nueva caravana turística hacia la Salina de Piedra, una salida que invita a conocer uno de los recursos productivos más característicos del distrito.
La partida será desde la oficina de informes turísticos de Carmen de Patagones. El itinerario prevé una parada en Cardenal Cagliero para recorrer la localidad, y culminará en la salina, donde los encargados brindarán detalles sobre el proceso de producción, cosecha y comercialización de la sal. Además, se realizará un safari fotográfico para apreciar el paisaje y capturar imágenes de este singular entorno.
Quienes deseen sumarse a la caravana pueden inscribirse a través del correo electrónico turismopatagones@gmail.com o por WhatsApp al 02920 366892.
Un recurso histórico y productivo
La salina se encuentra a 12 kilómetros de Cardenal Cagliero, costeando la vía del ferrocarril, dentro del Partido de Patagones, en la Provincia de Buenos Aires. Su explotación se remonta a los tiempos en que Bahía San Blas funcionaba como puerto, antes de 1890.
El balneario aún conserva los piletones donde se depositaba la sal que luego era transportada hasta el puerto. Hasta la llegada del ferrocarril en 1890, el traslado se realizaba en vagones; posteriormente, comenzó a efectuarse mediante camiones.
Actualmente, la salina es propiedad de la Provincia de Buenos Aires y está concedida para su explotación por 99 años a dos firmas: Recasal, de Bahía Blanca, y Juan Pereyro. La sal extraída tiene destino industrial: curtiembres, petroquímicas, fábricas de vidrio y jabón, entre otros usos, además de aplicaciones en hornos.
El ciclo natural de la sal
El proceso productivo está directamente ligado a las condiciones ambientales. Se trata de un recurso renovable cuya producción depende de las lluvias: en años secos, la cosecha es menor.
Durante el invierno, la laguna se llena de agua y comienza la acumulación de sal. En primavera, la sal “florece” y adquiere tonalidades rosadas. En verano, las algas y bacterias presentes en el agua intensifican su ciclo reproductivo, tiñendo el espejo de agua de un marcado color rosa, producto del pigmento de estos organismos. Luego, con la evaporación estival, la laguna se seca y se inicia la cosecha.
A fines de diciembre comienza la extracción, que se extiende durante aproximadamente 45 días, dependiendo de las condiciones climáticas. En ese período, máquinas ingresan al lecho seco para recolectar la sal, que luego es transportada en camiones.