LUJO
Las fotos nunca antes vistas de la casa de Bad Bunny en Estados Unidos
El conocido cantante puertorriqueño, Bad Bunny, ha sabido dar con el punto exacto entre la intensidad constante del ambiente urbano y la calma de un espacio personal idóneo y adaptado a sus necesidades. Durante su estancia en Nueva York, ha elegido un lugar icónico en Manhattan: un espléndido penthouse que no sólo es un símbolo de lujo, sino que también representa su estilo de vida vibrante y privado.
Emplazado en una de las zonas más dinámicas del mundo, el departamento de Bad Bunny en Nueva York ofrece un panorama completo de una experiencia metropolitana transformada en tranquilidad espacial. El diseño único de accesos controlados, como ascensores privados que ingresan directamente a su vivienda, realza la sensación de privacidad en medio de la ciudad que nunca duerme. Esta particularidad arquitectónica proporciona un ambiente cotidiano completamente ajeno al bullicio de la metrópoli, otorgándole al artista un refugio de solaz y recuperación.
Con más de 400 metros cuadrados, el impresionante penthouse no decepciona en términos de espacio y estilo. Sus múltiples terrazas contrastan poderosamente con el ruido neoyorquino, ofreciendo al dueño espacios para el esparcimiento y la congregación social que son casi oníricos, incluso presenta detalles poco comunes, como su biblioteca de doble altura con escaleras de caracol que llevan a ambientes superiores.
Dentro del hogar, los detalles comparten un enfoque minimalista y a la vez sofisticado. En el núcleo de esta organización se encuentra la cocina, equipada con una isla central, materiales elegantes que combinan madera y acero inoxidable, y amplios ventanales que mantienen el entorno iluminado y abierto. Es un espacio que, sin duda, invita a la creación y al disfrute de la compañía.
Las soluciones arquitectónicas fomentan un entorno vital lleno de luz, debido a ventanales de de gran formato, asegurando un vínculo continuo con el exterior. El salón, amueblado de manera tal que la decoración y los muebles bajos no interfieren con la luz o la vista del paisaje urbano, es testimonio de un interiorismo diseñado para ser un santuario.
Finalmente, su espléndida terraza garante de experiencias memorables en lo más alto del edifico configura no sólo un espacio dinámico para la socialización, sino también para el ejercicio con su longilínea piscina de 25 metros, perfecta para seguir en forma manteniendo un estilo de vida saludable incluso en la azotea.
De gira en gira y desde diversas partes del mundo, Bad Bunny ha convertido su hogar de Nueva York en un símbolo personal. Un refugio sobre las nubes de la Gran Manzana, armonizando el pulso urbano con la serenidad de una fortaleza privada en alturas. Un oasis donde la metrópoli pierde sus bordes, transformándose en una vista apacible ante los ojos del artista.