EDUCACIÓN
Cuáles son todas las profesiones que estudió Germán Martitegui alejado de la cocina
Germán Martitegui es reconocido hoy en día como uno de los chefs más destacados de Argentina, un verdadero ícono en el ámbito gastronómico, conocido por su papel en MasterChef Celebrity. Sin embargo, mucho antes de poner su sello en la cocina, Germán había emprendido un diverso recorrido académico y profesional que era notablemente ajeno a las artes culinarias.
Martitegui nació en la ciudad de Necochea, en el seno de una familia en la que la cocina jugaba un papel cotidiano, pero no era considerada una trayectoria profesional viable. Así, al llegar el momento crucial de elegir una carrera, Germán optó por una disciplina que garantizaba estabilidad y prestigio. Se inscribió en la Universidad del Salvador, donde cursó Relaciones Internacionales y Comercio Exterior, soñando con una carrera entre cifras, tratados y transacciones.
Durante varios años, sus días transcurrieron en oficinas bancarias, donde adquirió conocimientos sobre finanzas y administración que serían fundamentales más adelante en su vida profesional. Martitegui llegó a convertirse en un verdadero experto en los rudimentos del análisis financiero y la gestión de negocios. Sin embargo, la pasión por la cocina persistía, una fuerza silenciosa que no acababa de hallar su espacio en la vida cuadriculada de los números y el comercio.
El giro trascendental ocurrió de manera inesperada: Martitegui se vio involucrado en un proyecto de catering donde la cocina tomó el primer plano. Este período marcó el comienzo de su formación sistemática en artes culinarias, en especial bajo la tutela de Beatriz Chomnalez, una reconocida maestra en el mundo de la repostería. Fue Chomnalez quien avivó la chispa que hizo de Martitegui no solo un aficionado, sino un profesional comprometido plenamente con la gastronomía.
Este cambio hacia un horizonte culinario no fue visto con buenos ojos desde su entorno inmediato. German relata que la declaración de abandonar su seguro empleo bancario para sumergirse en el mundo de los chefs, especialmente en una era en que ser cocinero no tenía el reconocimiento de hoy, fue recibida con escepticismo y aprensión en su familia. Sin embargo, el decidido chef no dudó en seguir su corazón, tomando una decisión que marcaría el principio de su legado en la cocina.
Una memoriosa anécdota ilustra la encrucijada en la que se encontraba: el mismo día, Germán recibió dos ofertas radicalmente distintas. Por un lado, se le ofrecía una posición en un hotel de Bariloche, y por el otro, una suntuosa oportunidad bancaria en el Banco de Boston. Con valentía y perspicacia, eligió el camino menos convencional, dejando a un lado cualquier duda, y reafirmando su entrega al arte culinario.
Tras el impasse, Germán Martitegui se trasladó de nuevo a Buenos Aires, agravando su apuesta por la cocina al trabajar con gurus como Francis Mallmann. Eventualmente fundó su propio espacio, el aclamado restaurante Tegui. Como resulta evidente, lo que lo llevó al éxito no fue solo su excelente habilidad culinaria, sino un trasfondo formativo diversificado y un espíritu audaz que lo empujó continuamente a cruzar fronteras desconocidas.