2026-01-30

SUPERACIÓN

Christian Petersen expuso cuál fue el “combo explosivo” que casi lo mata: “Me ataron y…”

El chef habló del colapso que sufrió en el Lanín y reconstruyó, en primera persona, la secuencia que lo dejó al borde de la muerte.

Recuperar lo perdido en una experiencia transformadora es lo que Christian Petersen experimentó después de su dramático encuentro con el volcán Lanín. Lo que empezó como una escalada al pico imponente del sur argentino terminó siendo un viaje introspectivo que casi le cuesta la vida y le trajo, ineludiblemente, a una reflexión profunda sobre su propia vulnerabilidad.

El día de su azarosa ascensión, el chef argentino llevaba consigo el peso de meses cargados de tragedia personal y conflicto. Hacía un par de meses había sufrido la dolorosa pérdida de un socio muy querido, un golpe emocional que dejó una herida abierta en su día a día personal y profesional. Como si fuera poco, también había confrontado amenazas peligrosas que lo impregnaron con un estrés incesante, haciendo que esta expedición de montaña, en principio recreativa, se convirtiera con rapidez en una carga emocional.

Su expectativa inicial, la de hallar un momento de soledad y meditación en la vastedad de la naturaleza, se vio rápidamente desbaratada. La multitud que encontró en el ascenso al Lanín fue abrumadora para Petersen, cuyo intranquilo estado mental derivó en ataques de pánico al estar rodeado de tanta gente. Esos inesperados compañeros de camino, con los que vio cercenada la posibilidad de contemplar en silencio la belleza del volcán, solo sumaron a la creciente tormenta emocional interna.

Lee también: Ludovica Squirru: qué le depara febrero a cada signo del horóscopo chino

Detallan que Petersen, buscando algo de tranquilidad, optó por subir con solo un portador mientras los demás tomaban un sendero diferente, aunque más tarde se vería enfrentado a un colectivo humano al llegar a la base del volcán, un retador cúmulo de 40 individuos bajo la misma carpa, ajenos de sus preocupaciones personales.

Para él, la noche cubrió aquel campamento con el velo de la claustrofobia. Al borde del colapso, intentó sin éxito abandonar el lugar bajo el amparo nocturno. Una ex azafata presente en el grupo se convirtió en un ancla salvadora, aplicando técnicas para calmar su creciente ansiedad. Su insistencia fue determinante para que, al amanecer, Petersen finalmente se sintiera liberado al emprender el regreso al llano, algo que comparó a una necesidad vital de regenerarse.

Habiendo alcanzado un límite que desenmascaró sus vulnerabilidades invisibles, Christian Petersen comprendió que era tiempo de evaluar su relación con un estilo de vida que, hasta ese momento, había sido frecuentemente valorado al borde del abismo. La inolvidable experiencia le enseñó, quizá por primera vez, a escuchar las sutiles señales de advertencia de su cuerpo, abriendo una nueva etapa de reconciliación consigo mismo y con los riesgos calculados que decide asumir en adelante.

Lee también: Agustina Cherri mostró cómo es el hermoso cuarto de sus hijos Alba y Bono: madera, calma y juguetes con alma

Temas de esta nota
Te puede interesar