Rescatan a una adolescente que sufrió una descompensación en un micro
Es habitual en momentos en que confluyen los públicos en determinados lugares que trasciendan relatos tristes y desalentadores. Sin embargo, en algunas ocasiones surgen historias que se destacan por la bondad y la solidaridad humana.
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Recientemente, entre Viedma y General Conesa, tuvo lugar un incidente que puso de manifiesto el valor de la comunidad y la rápida respuesta ante una situación de emergencia. La escena tuvo lugar en un anochecer pasado arriba de un colectivo que cumplía el trayecto entre la capital rionegrina y Cinco Saltos a raíz de que una adolescente sufrió un ataque de pánico y lo que comenzó como una salida normal tomó un giro inesperado, a poco de partir.
La menor de 14 años viajaba sola, aunque por permiso familiar. Volvía a Luis Beltrán luego de pasar unos días en Viedma. Comenzó con ataques de pánico en plena ruta. “Fueron muchos. Repetidos, intensos, agotadores. Cuando eso pasa, no alcanza con ‘ya va a pasar’. Hay que quedarse. Hablarle. Respirar con ella. Sostener cuando el cuerpo se va”, contó a NoticiasNet, Yanet Rodríguez, una joven que tiene experiencia en acompañar adolescentes, y esta mujer que ocasionalmente formaba parte del pasaje, fue quien primero acudió en su ayuda.
También se le sumaron a asistirla otra mujer de nombre Joa y uno de los choferes, Miguel Gómez, quien se comunicó con la central de la empresa logrando que una ambulancia del Hospital “Dr. Monteoliva” espere a la unidad en la terminal de Conesa para atenderla y contenerla, y en el interín ubicaron por teléfono a la madre que la esperaba en Beltrán para contar lo sucedido.
No resultó fácil el trayecto hasta llegar a Conesa. En principio, el chofer y la mujeres decidieron acomodarla en la parte baja del micro que estaba desocupada para que se encuentre mejor, pero según relató Yanet, “hubo momentos (del viaje) en los que no reaccionaba y nos asustamos de verdad” y además “hubo llantos, vómitos y miedo puro”.
Cuando ingresaron a la terminal conesina, los pasajeros estuvieron de acuerdo en esperar a que la jovencita sea atendida. No quiso subir sola la ambulancia rumbo al nosocomio resistiendo bastante compungida. Gómez, dejó de lado la camisa de chofer y asumió el rol de padre porque la adolescente no se quería despegar. “No te voy a abandonar”, le gritó el chofer acompañándola en la ambulancia.
Minutos más tarde fue revisada por los profesionales del nosocomio, suministraron una medicación, fue evaluada desde el punto de vista psicológico, y una vez compensada, retornó a la terminal. Posteriormente, el micro decidió continuar viaje parando en Beltrán donde la niña fue entregada a su madre en perfecto estado.
En primera persona
Desde Cipolletti, donde tenía punto de destino Rodríguez, amplió su testimonio a este medio tomando en cuenta que suele ayudar a adolescentes vinculado a cierto riesgo social. “Hicimos todo lo que pudimos para que no se le corte la respiración, y de este tipo de situaciones mucho no se habla pero la persona que sufre una descompensación de este tipo, se le ponen blanco los ojos y hasta puede tener un paro cardíaco”, concluyó.