Una biblioteca que late en el corazón de la Legislatura
Con más de seis décadas de historia, la biblioteca de la Legislatura de Río Negro no es solo un lugar de consulta: es un espacio vivo que combina el pulso del trabajo parlamentario con la demanda cotidiana de lectores, estudiantes e investigadores. Desde su sede en Viedma, en San Martín 118, funciona como un engranaje silencioso pero fundamental de la vida institucional y cultural de la provincia.
Sandra Castro, docente a cargo de la biblioteca, habló con NoticiasNet y señaló: “Hoy el trabajo de la biblioteca de la Legislatura es un trabajo muy intenso y diverso. Somos una biblioteca con más de 64 años de historia pública y parlamentaria, lo que implica una doble función muy importante. Por un lado, estamos al servicio de nuestras autoridades, brindando información confiable, legislaciones, antecedentes y documentación necesaria para el trabajo de los legisladores y de las distintas áreas de la Legislatura. Por otro lado, somos una biblioteca abierta a toda la comunidad, donde cualquier persona puede acercarse a buscar información, estudiar, leer, investigar o simplemente habitar el espacio”.
La tarea diaria va mucho más allá del préstamo de libros. Incluye la atención al público en ambos turnos, la orientación personalizada, el mantenimiento de estanterías de acceso abierto, el procesamiento técnico del material y su preservación. Además, la biblioteca cuenta con un servicio de información parlamentaria que concentra legislación nacional y provincial, decretos, proyectos, expedientes y versiones taquigráficas de leyes rionegrinas, en soporte papel y digitalizado.
Entre los servicios que distinguen al espacio se encuentra el destinado a personas con discapacidad visual. “Existe otro servicio, que es el servicio para personas con discapacidad visual de la biblioteca y está destinado a personas con baja visión o ciegas y se ofrecen distintos formatos de acceso a la información para que cada persona pueda elegir el que mejor se adapte a sus necesidades. Este servicio está atendido por dos compañeros con discapacidad visual y por eso es muy valioso, porque conocen desde su propia experiencia lo que implica vivir sin ver, eso les permite ponerse con mayor facilidad en el lugar del otro, acompañar, orientar y ayudar en la realización de trámites o búsquedas de información”, destacó Castro. La información se ofrece en braille, audios, macro tipo y también a través de herramientas tecnológicas y envíos por correo electrónico.
Asociarse a la biblioteca es simple y gratuito, una decisión que abre múltiples posibilidades. “Asociarse a la biblioteca es muy simple y totalmente gratuito, eso ya es un beneficio en sí mismo. Se permite acceder al préstamo domiciliario, tanto de libros de estudio como de lecturas, con plazos de devoluciones acorde a cada tipo de material”, señaló la responsable del área. Incluso, quienes no están asociados pueden consultar material en sala, usar el Wifi y recibir orientación de los bibliotecarios, que también recomiendan lecturas según los intereses de cada persona.
Quien cruza la puerta por primera vez se encuentra con un fondo amplio y diverso. “Una persona que llega por primera vez a la biblioteca se va a encontrar con un fondo muy amplio y diverso. Contamos con alrededor de 30 mil ejemplares, que abarcan múltiples disciplinas, tanto literatura nacional como extranjera, historia, ciencias sociales, derecho, educación, filosofía, arte, política, materiales de estudio y de consulta general”, reforzó. El edificio ofrece dos salas de lectura, una sala de uso silencioso llamada Rodolfo Walsh y un espacio infantil pensado para que los más chicos también tengan su lugar.
La existencia de una biblioteca abierta dentro de una Legislatura no es un detalle menor. “Es importante que la biblioteca de la Legislatura sea activa y abierta, porque garantiza el acceso democrático a la información, pero además refuerza la idea de una Legislatura cercana, transparente y vinculada con la ciudadanía. La biblioteca funciona como un puente entre el trabajo parlamentario y la sociedad, preservando la historia, el presente y el acceso al conocimiento como un derecho”, resumió Castro.
Ese puente también se sostiene en el cuidado del patrimonio documental. La biblioteca conserva archivos periodísticos y material histórico que requieren un tratamiento especial. “Respecto a la conservación del material histórico de la biblioteca, esta institución cuenta con un área dedicada a la preservación del material. Allí se trabaja en conjunto con la imprenta de la Legislatura para reparar y encuadernar libros, con el objetivo de que puedan volver al estante y puedan volver a ser consultados”, añadió.
En el caso de diarios antiguos, como ejemplares de Noticias de la Costa de los 90 y de los 2000, el material se encuentra encuadernado y resguardado, disponible solo para consulta en sala, como parte del cuidado de la memoria colectiva.