RETRATO
Las fotos de Hans, el hijo de Christian Petersen, que eligió otro estilo de vida
En el mundo de la gastronomía, el apellido Petersen se asocia inevitablemente a una familia de chefs que han conquistado paladares en la televisión y en la alta cocina. Sin embargo, Hans Petersen, el hijo mayor de Christian Petersen, optó por romper este molde, encontrando su camino en un ámbito radicalmente distinto: el arte.
Aunque creció con la visibilidad que conlleva ser hijo de una celebridad culinaria como Christian Petersen y Mercedes Cristiani, Hans decidió desde temprano que el reflector de la cocina no sería su escenario personal. Desde su juventud, el arte se manifestó como su santuario, un terreno donde podía experimentar con libertad, sin la sombra que proyecta la fama de su padre, destacando por derecho propio.
Las redes sociales de Hans ofrecen una vista auténtica de su jornada, donde la espontaneidad prevalece sobre cualquier intento de auto-promoción. Compartiendo sus aventuras, visitas culturales, y el trabajo artístico que realiza, Hans refleja una filosofía de vida que escapa de las expectativas ajenas. En una publicación descrita como liberadora, resumió su ideología: “Cada día más convencido de seguir invirtiendo mi tiempo dinero y esperanza en hacer lo que tenga ganas”. Esta declaración no solo es un testimonio de su independencia, sino también un manifiesto personal en un espacio no domesticado por las etiquetas convencionales.
Como artista y gestor cultural, Hans ha establecido su propio espacio, nombrado con contundencia imaginativa, que rompe barreras y celebra lo emergente. Al explicar la esencia de la “Galería Departamento 112”, Hans comentó: “Es un espacio de autogestión que da voz y visibilidad a talentos incipientes. La emergencia artística es nuestro eco.” A través de este proyecto, apuesta por una nueva generación de artistas, brindando un lugar donde se valora tanto el proceso como el resultado.
Esta misión va más allá del arte visual y se extiende a cómo sus obras interactúan con el público. En un relato reflexivo sobre sus obras destacables, Hans compartió una anécdota sobre un experimento en la vía pública: un pasacalle que provocaba a los transeúntes a detenerse y contemplar. El mensaje escrito era simple pero profundo: “¿Está usted viendo esto? Gracias por interesarse en el arte argentino”. Dicho diálogo es reflejo de una vocación por involucrar al espectador en su universo creativo, incitando a repensar lo cotidiano a través del arte.
Hans aborda sus creaciones como un interminable viaje de descubrimiento, donde prioriza el ensayo y la improvisación sobre las metas predefinidas. “Siempre estoy trabajando en esta serie de intentos, sobre la escena del arte, es un continuo diálogo y no necesariamente obras acabadas,” explicó, ilustrando una perspectiva de creación abierta.