Pantallas, calor y aburrimiento: claves para gestionar el uso de tecnología en verano sin conflictos
El verano en la Comarca trae consigo días largos, temperaturas elevadas y, para los más chicos, una interrupción de la rutina escolar que suele derivar en una pregunta recurrente para los padres: ¿cuánto tiempo es "demasiado" frente a las pantallas?
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Para la licenciada Carolina Rial, psicóloga local especialista en clínica de niños, el punto de partida es desestigmatizar la herramienta. “Los dispositivos como el celular, la Play o las tablets no son una 'mala palabra'. Son una situación de época y todos estamos atravesados por ellos”, explicó a NoticiasNet. Sin embargo, advirtió que la clave no está en una receta mágica de minutos permitidos, sino en la regulación y la compensación.
El desafío de las vacaciones
Durante el año, la escuela organiza la dinámica familiar. En verano, ese orden desaparece. "Para algunos niños el uso de tecnología aumenta por estar más tiempo dentro de casa", señaló Rial. No obstante, destaca una ventaja geográfica privilegiada: “Vivimos en un lugar donde el río y las playas están al alcance de la mano. Estas propuestas son favorecedoras porque los niños responden de un modo distinto: el aire libre transforma su forma de jugar e interactuar”.
Sin recetas, pero con control parental
Una de las consultas más frecuentes es cómo poner límites sin que el hogar se convierta en un campo de batalla. La profesional es clara: no existe una fórmula universal. "El modo en que cada familia logra regular el límite amerita ser trabajado caso por caso. El límite es fundamental en todo el desarrollo de un niño, no solo con la tecnología".
A pesar de las particularidades, existen recomendaciones que la licenciada considera "primordiales y sin excepción":
Control parental estricto: Los adultos deben saber qué contenido consumen los niños y por cuánto tiempo.
Evitar el aislamiento: "Las situaciones más peligrosas ocurren cuando el niño se aísla con el dispositivo", remarcó Rial, haciendo hincapié en el riesgo de chats o videollamadas en juegos en red.
El juego virtual no reemplaza al real: si bien jugar en red es una forma de interacción, no sustituye el desarrollo de la motricidad ni las habilidades sociales que se adquieren fuera de casa.
¿Cuándo encender las alarmas?
La psicóloga sugiere un ejercicio de observación simple: la compensación. El tiempo frente a la pantalla debe equilibrarse con actividades recreativas, sociales y físicas.
"Los niños sanos responden favorablemente a propuestas de juego activo. Si un niño solo desea estar con el teléfono o la computadora y rechaza sistemáticamente otras invitaciones, podría ser una señal para buscar acompañamiento profesional", puntualizó.
El rol de los padres
Establecer límites es una tarea compleja que muchas veces desborda a los progenitores. Ante la duda o la dificultad de "no saber cómo hacerlo", la licenciada recomienda no dudar en consultar.
"Para eso estamos los profesionales de la salud mental; para acompañar ese rol de los padres cuando se dan cuenta de que necesitan poner un límite y no encuentran el modo efectivo de lograrlo", expresó.
En definitiva, la propuesta no es prohibir, sino integrar la tecnología de forma pensada para cada etapa del desarrollo, siempre bajo la mirada atenta y reguladora de un adulto responsable.
Tres consejos clave para este verano
Fomentar el "desenchufarse": aprovechar el entorno natural de Viedma y Patagones para cambiar el estímulo visual por el sensorial.
Supervisión constante: mantener el control de contenidos tanto en la infancia como en la adolescencia.
Consultar a tiempo: no esperar a que el conflicto sea insostenible para hablar con un pediatra o un profesional de salud mental.