SEGÚN ESPECIALISTAS
El 2026 será un año donde se profundizará la guerra económica y los conflictos internacionales
En un esfuerzo por delinear el panorama global del 2026, el Foro Económico Mundial (WEF) ha publicado un exhaustivo estudio basado en las opiniones y análisis de 1.300 líderes y expertos internacionales. Este informe revela un sentimiento de incertidumbre y pesimismo sobre el futuro, predominante entre los sectores político, empresarial, académico y de la sociedad civil.
El mundo actual se encuentra inmerso en una dinámica de cambios frenéticos y complejos que han comenzado a generar incertidumbres que se proyectan cada vez más en el horizonte. Este contexto de alteraciones significativas ha disparado alarmas sobre una posible extensión de conflictos económicos y geopolíticos más allá de lo previsto, incluso llegando a 2026. Son estos escenarios los que los especialistas han citado como focos de mayor preocupación en el mediano plazo.
El informe del WEF revela que, en medio de estas conflictivas proyecciones, un 50% de los líderes encuestados prevén un futuro de continuadas turbulencias hasta el 2028. La cifra supone un preso firme de que las batallas, ya no solo bélicas sino económicas, traspasarán el umbral del presente decenio.
Curiosamente, dentro de las proyecciones destacadas, sólo un 10% de los consultados imagina un panorama mundial calmo y estable durante los próximos años. Esta clavícula optimism aunado a los enormes desafíos de estabilidad geopolítica y económica que se perfilan en el incierto horizonte de una década fragmentada.
Un fenómeno emergente capturado por la encuesta llamó la atención global: la confrontación económica resurge como el riesgo central, opacado años anteriores por cuestiones medioambientales o relacionadas con la seguridad social. Para el año que viene, el 18% de los encuestados contempla esta confrontación como el mayor riesgo, desplazando amenazas como conflictos armados o crisis económicas venideras.
Vale resaltar que los conflictos armados entre Estados han ganado algo más de atención, aunque continúan posicionándose después de las preocupaciones económicas y en menor medida que los desastres climáticos catastróficos, los cuales obtuvieron solo un 8% de aprehensión entre los expertos. Paralelamente, la polarización social y la desinformación se infiltran como elementos perturbadores que ganan terreno.
Mirando hacia adelante, el WEF alerta sobre la consolidación de un mundo “multipolar o fragmentado”, una sentencia de dispersión y contradicción liderada por un notable 68% de los consultados, que evidencian un 4% más que las cifras previas del año pasado. Seguir el rastro de estos informes permite mapear con anticipación no solo los desafíos previstos para 2026, sino también las dinámicas complejas de un planeta cuyas convulsiones han comenzado a resquebrajar su propia estructura.