2026-01-11

Protestas en Irán: al menos 538 muertos y más de 10 mil detenidos

Teherán advierte que responderá con fuerza a cualquier intervención extranjera.

En un escenario cada vez más tenso, al menos 538 personas han perdido la vida y más de 10.000 han sido detenidas en Irán, según informan los activistas de derechos humanos. Este relato se ha convertido en un eco sombrío que se expande en la comunidad internacional, mientras Teherán lanza advertencias severas a las potencias extranjeras, señalando que tanto el ejército de Estados Unidos como Israel serían considerados un "objetivo legítimo" en el caso de que intervengan en los disturbios para proteger a los manifestantes en suelo iraní.

Los datos sobre las represalias han sido reconfirmados por la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos, una organización que opera desde Estados Unidos pero que construye su fuente de información a partir de activistas iraníes que logran verificar los acontecimientos dentro del país. Sin embargo, este flujo de datos se ve severamente obstaculizado por las restricciones tecnológicas impuestas, ya que se han cortado las líneas telefónicas y se ha desplegado una censura casi total de internet en la nación oriental, complicando así cualquier esfuerzo para medir el alcance y la escala de las manifestaciones desde afuera.

 

 

La intensidad de estas manifestaciones es tal que ha descendido como una nube de desafío sobre la administración del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, quien, a sus 86 años, enfrenta uno de los retos más significativos a su autoridad desde su ascenso al poder. Este movimiento de protesta rememora parcialmente a los sucesos que rodearon la guerra de 12 días entre Israel e Irán, respaldada por Estados Unidos, en junio pasado, alzándose nuevamente como una prueba evidente de los desafíos internos y externos que se ciernen sobre el país.

Curiosamente, en medio de este ambiente cargado de tensión, las imágenes escurridizas que han salido del país vía satelital apuntan a que los manifestantes han tomado por asalto las calles, no solamente en la capital, Teherán, sino también en diversas ciudades en un grito coral de descontento y demanda de cambio. Grabaciones desde los barrios de Punak muestran vívidas escenas de resistencia, con barras metálicas golpeadas en sincronía con los destellos de fuegos artificiales, mientras fuerzas de seguridad bloquean su paso. Este nuevo autoconcernimiento en las tácticas ha dado lugar a concentraciones dispersas, en lugares improvisados y por corto tiempo, antes de dispersarse evadiendo cualquier confrontación directa y extendida con las fuerzas del orden.

Enfrentándose a una inflación aplastante y al descontento colectivo por el elevado costo de la vida, los iraníes han echado a andar un rugido social que resuena en otras localidades como Mashhad y Kerman, donde también surgen choques con las fuerzas de seguridad. 

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