2026-01-05

Entre el calor y la baja demanda: la dura realidad de los taxistas de Viedma en verano

Referentes del sector y choferes con años de oficio explicaron cómo es "pelearla" cuando la ciudad se vacía.

Viedma es, ante todo, una ciudad administrativa. Cuando el calendario marca el inicio de enero, el ritmo de sus calles cambia drásticamente: las escuelas cierran, el Poder Judicial entra en feria y el grueso de la administración pública inicia su receso. Para el sector del taxi, este escenario no es solo un cambio de paisaje, sino un desafío económico que se repite cada año.

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Jorge Razzari, secretario adjunto del Sindicato de Peones de Taxis de Río Negro, es claro al respecto: el rendimiento del servicio cae en picada durante la temporada estival. “Viedma es totalmente administrativa; no tenemos industrias ni fábricas. Cuando casi el 80% de los empleados estatales se va de vacaciones, el taxi lo siente de inmediato”, explicó en una charla con NoticiasNet.

Según Razzari, la crisis no es solo por la ausencia de pasajeros, sino por el cambio en los hábitos de consumo. La tradicional postal de la familia tomando un taxi para ir a la costanera está desapareciendo. "Hoy la gente opta por el colectivo; le sale más barato ir al balneario El Cóndor en micro que pagar un taxi desde un barrio hasta la costa", señaló con resignación.

A la baja demanda se le suma un enemigo implacable: el termómetro. Con jornadas que superan los 35 grados, muchos trabajadores decidieron modificar sus horarios. La estrategia es doble: proteger la salud propia y cuidar la mecánica del vehículo.

"No es lo mismo trabajar con un auto expuesto a 40 grados, donde el motor levanta temperaturas altísimas", explicó Razzari. Sin embargo, el turno noche ya no es el "refugio" que solía ser. El dirigente gremial recuerda con nostalgia épocas pasadas: “Muchos lugares nocturnos, boliches y bailantas que funcionaban hace diez años hoy ya no existen. La actividad nocturna ha bajado mucho, pero igual hay que adaptarse y sobrellevarlo”.

La voz de la experiencia: "Somos como una ambulancia"

En las paradas de la ciudad, el sentimiento es de resistencia. Domingo, un taxista con 20 años de oficio en la misma empresa, conoce de memoria los ciclos de la capital. Para él, la clave está en la persistencia: "Nosotros tratamos de pelearla en el día a día. Hacemos las 12 horas diarias de lunes a viernes, aunque la temporada sea baja. Tenemos que estar igual, como la ambulancia estacionada esperando que salga el viaje", relató durante un diálogo con este medio.

Para Domingo, el movimiento ahora tiene una lógica térmica. El flujo de pasajeros se concentra en las horas de calor sofocante - entre las 14:00 y las 16:00 -, cuando los vecinos buscan desesperadamente el alivio del río Negro. "A esa hora la gente baja a comer y después se va directo al agua porque el calor es insoportable. Ahí es cuando trabajamos un poco mejor".

Esperanza frente a la incertidumbre

A pesar de que el verano recién comienza y el panorama económico es complejo por los bajos salarios y la inflación, quienes están detrás del volante mantienen el optimismo.

"Recién estamos empezando, falta mucho todavía. Esperamos que sea un buen verano para todos", concluyó Domingo mientras aguarda que el próximo pasajero le pida viajar hacia la frescura de la costa.

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