INSPIRACIÓN
Daniela Celis mostró cuál es el ritual de Año Nuevo que hace para cumplir sus objetivos
En el mundo de la vida moderna, donde las últimas horas de diciembre suelen estar dominadas por el bullicioso sonido de los fuegos artificiales y los brindis familiares, Daniela Celis ha optado por un enfoque más introspectivo para dar la bienvenida al año nuevo. Esta popular influencer ha ido un paso más allá de las tradicionales celebraciones ruidosas, apostando por un ritual que cultiva la reflexión personal y la intención clara.
Cada 31 de diciembre, Daniela lleva a cabo un conjuro personal que ha compartido con sus seguidores, invitándolos a unirse al viaje de introspección y manifestación. Con papel en blanco y bolígrafo en mano, Daniela Celis se aísla momentáneamente del mundo exterior para concentrarse en una práctica que, según ella, es fundamental para recibir el nuevo año con la mente despejada y un espíritu renovado. “¿Cómo hacer que se cumplan los deseos para el 2026?”, así es como la influencer comienza su propuesta. La clave detrás de este ritual no es una simple superstición; es una oportunidad invaluable para sopesar lo acaecido durante el último año y decidir conscientemente lo que queremos atraer en el próximo.
El proceso inicia con la creación de una carta de liberación. En la tranquilidad de la última noche del año, Daniela escribe una misiva muy especial, cuyo objetivo es soltar los pesos emocionales del 2025. Se trata de reconocer y desprenderse de todo aquello que no funcionó como se esperaba, de las experiencias negativas y los errores experimentados; todo lo que desea dejar atrás. "Esto va a ser el 31, es muy importante hacerlo. Primero, una carta donde dejás ir todo lo que no te gustó, todo lo que querés soltar", asegura Daniela en sus redes.
Sin embargo, Daniela no solo escribe: ella actúa. La transformación simbólica se realiza al prender fuego estas cartas, una acción que representa la despedida definitiva de esas cargas innecesarias. Este aspecto del ritual no es solo un cierre simbólico, sino también un medio de señalar un nuevo comienzo con alivio y claridad mental.
Una vez eliminados los resquicios del pasado año, Daniela redirige su energía hacia lo que realmente le importa: los deseos. La segunda parte de este íntimo ritual implica redactar cuidadosamente una carta de manifestación especialmente dirigida a ella misma, visualizando a su "yo del 2026" con deseos escritos en tiempo presente. “Escribís a mi yo del 2026, vas a poner nombre completo, decreto, manifiesto, todo con detalle”, enfatiza. De este modo, no solo se trata de desear algo pasivamente, sino de enfocarse vividly en ello como si ya hubiese sucedido, añadiendo forma y materialidad a esa aspiración.
El acto finaliza con otro importante gesto: la firma de la carta, marcando un sello de autenticidad y energía personal. La acción de firmar y visualizar se entiende como un modo de capitalizar la fuerza y voluntad personal, motivando a cada uno a avanzar con convicción.
A pesar de las agendas llenas y los eternos asuntos pendientes que solemos llevar estos días de fin de año, el enfoque de Daniela propone un refrescante soplo de simplicidad y conciencia para integrar en nuestras vidas. Su método ya no es solo un ritual, sino también un modo de aclarar intenciones y dar la bienvenida al nuevo año, sabiendo que el primer paso ya ha sido dado.