CONFESIONES
Laurita Fernández confesó por primera vez por qué decidió dejar a Nicolás Cabré: “Yo no iba a…”
Laurita Fernández ha roto el silencio acerca de su sonada separación de Nicolás Cabré. Durante mucho tiempo, ambos mantuvieron la discreción, evitando así el drama mediático. Sin embargo, finalmente Laurita ha compartido sus sentimientos respecto a la ruptura que sorprendió a muchos de sus seguidores.
Desde el inicio de su relación, Laurita y Nicolás parecían una pareja luminosa, atrayendo la atención de sus seguidores y de la prensa. La separación, cuando ocurrió, se caracterizó por la ausencia de escándalos. Laurita, en busca de honestidad, explicó que su decisión no surgió de un solo evento específico o una traición en particular. Había, en cambio, divergencias fundamentales que no se lograron conciliar.
En una entrevista reveladora, Laurita expuso lo que la llevó a concluir su relación. Contrastó sus respectivas visiones sobre la vida pública: Nicolás, resguardado en su ámbito privado, y Laurita, abierta hacia su público. Esta diferencia estructural representó un obstáculo significativo que ella no pudo superar. "No era justo para mí intentar convertirme en alguien que no soy", sostuvo firmemente.
El amor, aunque esencial, no fue suficiente para navegar en la divergencia de sus caminos profesionales y personales. Laurita no romantiza la idea del "amor eterno", reconociendo que con el paso del tiempo, la dinámica cambia y es necesario revisarla. Se mostró sincera al admitir que el amor, en ocasiones, se desvanece, y que eso comenzó a suceder en su relación con Cabré.
Uno de los momentos decisivos para ella fue cuando se dio cuenta de que las expectativas y las rutas que vislumbraban juntos no le proporcionaban seguridad ni tranquilidad. Con honestidad y sin enemigos, decidió poner fin a un capítulo que había dejado de alinearse con sus aspiraciones personales.
Finalmente, Laurita Fernández contempla esta etapa como una reafirmación de su verdadera esencia, prefiriendo la autenticidad sobre la adaptación forzada a contextos agotadores. Considera esta decisión como parte de cuidar de lo que fue, en un acto de franqueza hacia sí misma y hacia su expareja. Sostiene que respetar la esencia propia es vital y que, a veces, el amor también implica saber dejar ir cuando los caminos comienzan a bifurcarse de manera inequívoca.