2025-12-09

Vuelve el Papa Noel Solidario que emociona a Viedma desde hace ocho años

Una tradición que nació en los barrios y hoy reúne a cientos de familias. Jorge Miler ya se prepara para otra recorrida a puro corazón y convoca a la comunidad a sumarse.

La Navidad en Viedma tiene un clásico que no figura en ningún calendario. No se trata de los budines ni los panes dulces. Es Jorge Miler, el joven que desde hace ocho años se transforma en un Papa Noel Solidario y recorre barrios, plazas y la costanera repartiendo alfajores, caramelos y sobre todo, sonrisas.

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Este diciembre no será la excepción. Con su traje rojo y blanco ya listo, lanzó una convocatoria abierta para juntar golosinas y poder armar las tradicionales bolsitas que entrega cada 23 y 24. “Lo hago sin fines de lucro y sin ninguna organización detrás. Solo con la ayuda de la gente”, explicó en sus redes, donde dejó su número —2920518086— para quienes deseen colaborar.

En diálogo con NoticiasNet, Jorge recordó que esta movida nació espontáneamente: “La idea surgió con los chicos de River Viedma. Fuimos al barrio Esperanza y después lo seguí haciendo solo, siempre gracias a la solidaridad de los vecinos. Nunca pido dinero, solo golosinas: turrones, chupetines, alfajores, caramelos. Yo mismo paso a retirar las donaciones”.

Con los años, su recorrido se amplió. A veces abarca dos o tres sectores de la ciudad, además de su parada infaltable en la costanera. Ha pasado por los barrios Zatti, Castello, El Progreso, Currú Leuvú, Esperanza, Las Flores y más. Para cada recorrida, coordina previamente con referentes barriales para identificar zonas con mayor presencia de chicos y también hogares donde viven niñas y niños con discapacidad.

“Me han tocado días de 35 o 36 grados con el traje puesto, pero la gente siempre me da agua, panes dulces o budines. Y yo se los acerco a quienes más lo necesitan”, contó. Y agregó una confesión que explica la esencia de su gesto: “En 2001 mi familia no tenía para darnos un regalo. Eso me marcó. Por eso hago esto. A veces una sorpresa, por mínima que sea, significa todo para un chico”.

Cada año, Jorge vive momentos inesperados: adultos mayores que quieren una foto, adolescentes que lo saludan como si lo conocieran de toda la vida, y niños que lo esperan en la vereda con los ojos brillando. “Los dulces son una excusa. Lo que más les gusta es ver a Papa Noel”, dice entre risas.

Si las donaciones acompañan, Jorge espera repetir el esquema habitual: un barrio completo el 23 y otro el 24, para luego cerrar la tarde en la avenida Perón y la costanera.

Lo cierto es que, como cada diciembre, el espíritu navideño en Viedma tiene nombre y apellido. Y una misión simple: hacer feliz a un chico, uno por vez, transformando la realidad cotidiana que atraviesan algunas familias.

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