CONFESIONES
La inesperada reacción de Gustavo Bermúdez cuando Adrián Suar le propuso un trío
En una velada inolvidable que combinó risas y destellos de antaño, Adrián Suar sacudió al público al desenterrar del baúl de los recuerdos una propuesta bastante peculiar que, tiempo atrás, le lanzó al afamado actor Gustavo Bermúdez. El escenario del insólito relato fue el estreno de 'Las chicas de la culpa', donde Suar dejó al descubierto un episodio que guarda entre sus memorias de juventud.
Todo comenzó en un ambiente distendido, cuando la comediante Connie Ballarini lanzó una pregunta ácida y directa: "¿Alguna vez te animaste o te atreverías a un trío con Gustavo Bermúdez?" Esa sencilla interrogante fue el detonante para que Suar viajara en el tiempo y compartiera una historia que ni él mismo imaginaba revivir. Los recuerdos lo llevaron a esos años dorados en los que su carrera apenas despegaba y su amistad con Bermúdez era ya notablemente fuerte.
De manera jocosa, Adrián Suar narró cómo siempre se sintió atraído por el desafío de empatar al apuesto galán, especialmente en el arte de conquistar el amor. Admitió que Bermúdez poseía un magnetismo singular, algo que él en secreto ansiaba comprender y superar. Sin tapujos, confesó: "Desde que éramos jóvenes intenté superarlo, sobre todo en conquistar corazones. A veces sentía envidia de su facilidad, pero también admiración".
Entonces, Suar desveló el momento culminante: la vez en que, en un ataque de audacia juvenil, propuso ser parte de una experiencia compartida que involucrara a una de las admiradoras de Bermúdez. "Recuerdo pedirle que me dejara unirme a una de sus aventuras. Su negativa fue tan fulminante como definitiva", relató mientras las sonrisas cómplices llenaban la sala.
La conversación profundizó sobre la razón por la que Bermúdez se mantuvo firme en su respuesta. Adrián explicó que la tranquilidad y la privacidad han sido siempre valores preciados para el galán y que su amistad nunca estuvo basada en exhibicionismo o extravagancia. "Aquello fue más un desliz idealista que otra cosa", admitió Suar, abriendo así una ventana a la esencia de su camaradería.
El relato culminó abrazado por el cálido humor que caracteriza a Suar, confesando que tal fantasía fue momentánea y acorde a una época de experimentación e irreflexión juvenil. A modo de cierre, señaló: "Es increíble cómo algunas anécdotas trascienden sin quererlo. Hay cosas que uno hace por diversión, y afortunadamente otras que decidimos no hacer". Una lección envuelta en risas, amistad y el inequívoco arte de reírse de uno mismo.