2025-11-29

SALUD

Cuál es el problema de salud que le detectaron a Mirtha Legrand y cómo es el tratamiento

Mirtha Legrand reveló qué tratamiento deberá hacer tras un problema de salud

A la edad de 98 años, Mirtha Legrand sigue siendo una figura icónica no solo por su extensa trayectoria en la conducción, sino también por su calidez y agudeza frente a las cámaras. Sin embargo, detrás de esa imagen pública tan sólida existe una mujer que opta por la transparencia y que ha decidido compartir abiertamente un desafío de salud que ha irrumpido en su vida con el paso del tiempo: la maculopatía.

En una conversación franca y sin adornos, Mirtha Legrand compartió que había sido diagnosticada con esta afección ocular que impacta notablemente en la visión central. "Tengo maculopatía y me trato. Son inyecciones en los ojos, no es agradable, pero hay que hacerlo", confesó con la seguridad de alguien que ha aprendido a afrontar las dificultades con valentía, sin buscar la conmiseración de quienes la oyen.



La maculopatía, enfermedad que ha puesto a prueba su espíritu enérgico, se presenta cuando la mácula, la zona de la retina responsable de la visión de detalle, comienza a degenerarse. Esta condición puede llegar en forma húmeda, caracterizada por el crecimiento de vasos sanguíneos anómalos que filtran líquidos, agravando rápidamente el deterioro visual.

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En el ámbito de la medicina oftalmológica, se señala que el envejecimiento es el factor predisponente más relevante, si bien otros elementos como la genética, el fumar y algunos aspectos del estilo de vida también influyen. Detectar síntomas sutiles, como visión borrosa o la deformación de líneas rectas, constituye una clave para intervenir precozmente y frenar el avance de esta enfermedad.



Mirtha Legrand sigue un tratamiento que, aunque incide directamente en el ojo y puede resultar incomodo, es esencial para retardar el progreso de su condición y mantener su estilo de vida. Las inyecciones intraoculares antiangiogénicas que recibe ayudan a frenar la neovascularización y mantener estable su capacidad de realizar con normalidad actividades urbanas.

Es su capacidad de adaptación la que resalta: lleva a cabo sus controles oftalmológicos de manera estricta y adhiere al tratamiento sin desanimarse, manteniendo la proactividad y el amor por su trabajo. Cada lectura de tarjeta, cada mirada a sus acompañantes en pantalla son esfuerzos conscientes para preservar la esencia de lo que siempre ha defendido: una vida activa e independiente.

Tras escuchar sus palabras, queda claro que Legrand aspira a sensibilizar sobre la importancia de los controles visuales anuales, especialmente después de los 50 años, como medida para prevenir o tratar anticipadamente este tipo de afecciones. Su testimonio es, en el fondo, un llamado a hacer de la salud visual una prioridad personal y un recordatorio de que cuidar de nuestra visión es mantener intacto nuestro modo de interactuar con el mundo y la autonomía misma del ser humano.

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