A cinco años de su partida: qué hacía Viedma cuando murió Maradona
Al cumplirse cinco años del fallecimiento de Diego Armando Maradona, Viedma recuerda cómo vivió aquel 25 de noviembre de 2020, cuando la ciudad se plegó al sentimiento nacional por la muerte del ídolo argentino.
La noticia se conoció pasado el mediodía, tras confirmarse que el exfutbolista había sufrido un paro cardiorrespiratorio, y rápidamente generó expresiones públicas de pesar.
Entre las primeras manifestaciones se destacaron las de referentes políticos de la provincia, varios de ellos actuales.
LEER MÁS: El día que Diego Maradona jugó en Río Negro
El entonces senador nacional y actual gobernador Alberto Weretilneck escribió: “Es un día muy triste. Gracias por todas las alegrías que nos diste a los argentinos. Que en paz descanses, Diego”.
Por su parte, la gobernadora en ejercicio en ese momento, Arabela Carreras, expresó: “Maradona fue un ídolo argentino, defendió nuestra bandera y llenó de felicidad a los argentinos. Un fuerte abrazo para toda su familia en este difícil momento. Hasta siempre querido Diego”.
En Viedma, el intendente de entonces - y actual vicegobernador - Pedro Pesatti también se sumó al mensaje colectivo, destacando el vínculo emocional del país con el jugador y agradeciendo las alegrías que generó en distintas generaciones.
"Gracias Diego por habernos dado las más bellas alegrías; la dicha de sentirnos –como vos– profundamente argentinos, celebrando tus glorias. Porque no importan los medios ni los modos para abrazarse a la patria, y vos fuiste –tantas veces– sus brazos y nuestros brazos unidos de orgullo por Argentina. Fuiste el genio, el más grande de todos. La expresión más genuina del pueblo. El Diez, que nunca se olvidó de dónde venía. El hermano del alma. Hoy, Diego, lloramos tu partida con el corazón en la mano...", dijo entonces Pesatti.
Ese día, pese al intenso calor y al temporal de lluvia que se desató horas más tarde, un grupo de vecinos y vecinas se reunió en la fuente Pucará para homenajear al astro. La convocatoria, surgida de manera informal en redes sociales, no fue masiva, pero bastó para que la ciudad tuviera un punto de encuentro simbólico.
Algunas personas se acercaron a pie, otras lo hicieron en caravana y con bocinazos. Desde el hotel ubicado frente a la fuente, donde había personas aisladas por Covid-19, varios se sumaron al homenaje desde las ventanas.
La jornada también estuvo marcada por la tormenta que llegó durante la tarde, interpretada por muchos como parte de la conmoción nacional que atravesaba al país.
Así, entre mensajes oficiales, expresiones espontáneas y un clima meteorológico tan cambiante como el estado emocional colectivo, Viedma acompañó el adiós a uno de los íconos más importantes de la historia argentina.