La Escuela Agraria de Viedma estuvo presente en Jujuy con un destacado proyecto
La Escuela de Formación Agraria de Viedma (Esfa) fue parte del cuarto Congreso de Agroecología que se realizó en días recientes en la provincia norteña de Jujuy. La exposición principal fue del proyecto "Agroecología y solidaridad: apropiaciones en los proyectos de practicantes del CET 11".
La profesora a cargo del trabajo, Iris Josefina Liscovsky dialogó con NoticiasNet y señaló: "Hay un proyecto institucional, que principalmente abarca al campo de las prácticas profesionalizantes y al área de Educación No Formal, que se desarrolla desde el año 2019 en vinculación con la Agencia de Extensión Rural de San Javier del INTA y con la Fundación Creando Futuro".
En relación a los alcances del proyecto, indicó: "Tenemos dos líneas, la inicial que fue trabajar y fortalecer a la agricultura urbana en un contexto de emergencia alimentaria, en donde trabajamos con practicantes de sexto año, intentando involucrar alternativas para aquellas familias que se encuentran en vulnerabilidad alimentaria".
En segundo orden, amplió: "Trabajamos en una chacra de San Javier en donde estamos intentando introducir modelos de manejo agroecológico, tanto en la producción frutícola como hortícola, la cunicultura y la avícola".
"Estos dos proyectos se mantienen en forma paralela y siempre en vinculación con las tres instituciones mencionadas. En particular, en el Congreso Argentino de Agroecología llevamos dos análisis, el primero tiene que ver con el estudio de los resultados que hemos obtenido a partir de las propuestas que los estudiantes han hecho entre 2019 y 2024, a través de intentar dar respuestas a la problemática de la emergencia alimentaria local", expuso.
En esa línea, añadió: "Intentamos ver el potencial pedagógico que tiene la agroecología en estas prácticas y pudimos observar que la agroecología promueve el pensamiento complejo y promueve el establecer relaciones en los diferentes sistemas".
En tanto, la segunda propuesta que fue llevada hasta Jujuy, contó que fue "el análisis de un taller que se realizó en el año 2024 en relación al proyecto de la chacra en San Javier. Se buscó evaluar desde a quienes participamos en diferentes estrategias de intervención agroecológicos y qué resultados se llevaron los participantes. En ese taller, participaron estudiantes avanzados y docentes de la Universidad Nacional de Río Negro, porque venían trabajando con nosotros una de las líneas, que tiene que ver con la reproducción de plantas nativas".
"Los resultados de este talle nos dieron que cuando trabajamos bajo un modelo agroecológico hay varios aspectos fundamentales, en el manejo productivo. Por un lado, comprender al sistema productivo desde la complejidad de sus diferentes elementos y el trabajo en equipo, la organización, la vinculación, la comunicación y los valores que podemos promover desde una mirada ciudadana", amplió.
Liscovsky remarcó que, los ejes principales fueron "el respeto, la empatía, la comprensión y la escucha. Desde esta segunda propuesta, valoramos que logramos una formación integral y un perfil de técnico que no sólo va a poder aplicar conocimientos productivos, sino que también va a poder desempeñarse como un ciudadano proactivo en el marco de una ciudadanía democrática, que la escuela intenta promover".
A la vez que hizo extensivo el agradecimiento a las organizaciones barriales, a los merenderos, a los comedores y a las huertas con las que se trabajó de forma muy estrecha.
El proyecto del CET N11-ESFA es coordinado por la Coordinadora de Prácticas Profesionalizantes Iris Liscovsky y la Animadora Rural Magdalena Lacanal. Desde la AER de San Javier de INTA coordinan Pablo Giovine y desde la Fundación Creando Futuro Oscar Hernández.
El proyecto se aborda desde la construcción de entramados interinstitucionales para el fomento de estrategias que contrarresten la emergencia alimentaria, fomenten la producción de alimentos para mejorar el acceso y favorezcan el aprendizaje de capacidades y habilidades de trabajo asociadas a la producción.
Cabe subrayar que uno de los trabajos iniciales fue en la Huerta Comunitaria y Agroecológica de la Capilla Fátima, con una impronta interinstitucional que invitó a integrar esfuerzos para lograr mejores resultados formativos, productivos y sociales.
En esta articulación, se definió la importancia de desarrollar un proyecto que invite a los huerteros a participar de las decisiones y mejoras de la huerta, atravesado por encuentros, acciones y evaluaciones compartidas con los estudiantes. "Nos unen las ganas de reflexionar sobre las problemáticas alimentarias y de buscar estrategias que nos movilicen como actores activos de nuestros proyectos colectivos e individuales de vida", reforzó la profesora.
Calidad de las semillas
Además, se presentó un tercer trabajo que se presentó en el Congreso, que responde a una articulación con INTA, el Complejo Universitario Regional Zona Atlantica y Sur (Curzas) de la Universidad Nacional del Comahue y el Colectivo Agroecológico, bajo otro proyecto de extensión sobre guardianes de semillas.
Su directora es Vanda Ianowski y trabajó la Ing Agr. Teresa Doñate (Inta Valle Inferior) con las practicantes Sofía Orta y Joselyn Maizares.
En esta línea, analizaron la calidad de semillas autoproducidas del Módulo Agroecológico del INTA para entregar a través de la Biblioteca de Semillas Libres del Curzas. Los datos indicaron que las semillas son de una calidad equivalente a las comerciales.
Desde esta perspectiva, se fomenta que la primera marca de Soberanía Alimentaria es la semilla que se usa para producir nuestros alimentos.