RODAJE
La China Suárez expuso lo que más le molestó de grabar en San Martín de Los Andes: “Era tan difícil”
En el corazón de San Martín de los Andes, se vivieron momentos intensos durante el rodaje de 'Hija del fuego: la venganza de la bastarda'. China Suárez, siendo una de las protagonistas, compartió con franqueza la experiencia que enfrentó al trabajar en un entorno tan hostil pero visualmente deslumbrante. La actriz confiesa que las bajas temperaturas fueron, sin duda, el mayor enemigo durante la producción.
Durante una rueda de prensa previa al lanzamiento de la serie, La China Suárez brindó detalles sobre cómo el clima extremo de la Patagonia transcendería de ser solo un obstáculo y se convertiría en parte integral del desafío artístico. En sus palabras, el frío no solo afectaba la resistencia física sino también la actuación en el set, desde modular palabras hasta expresar emociones como las lágrimas. Entre risas, relataba cómo el equipo de vestuario se esmeraba en mantener al elenco con calor mediante mantas y parches térmicos.
Más allá de las dificultades climáticas, la actriz narró un episodio crucial al inicio de las grabaciones, donde se le hizo una llamada de atención inesperada por parte de los productores. Este momento de corrección, narró, resultó ser bastante aleccionador. Ella describió cómo percibió que su actuación estaba bajo estándar y enseguida fue exhortada a incrementar la intensidad de su representación del personaje malvado. Este feedback crítico fue esencial para que La China repensara el enfoque de su interpretación, fortaleciéndose dentro de la narrativa dramatúrgica.
Las jornadas de filmación no transcurrieron sin lo que Suárez define como "días especialmente viciados de un frío impresionante". Cada escena planteó un reto diferente, desatando un aprendizaje continuo sobre cómo trabajar en armonía con el medio ambiente austral, más implacable que nunca. El equilibrio entre enfrentar el rigor del clima y entregarse artisticamente, ella asegura, proporciona un trasfondo único al desarrollo de Hija del fuego.
El balance final, como destaca la actriz, es un recorrido lleno de lecciones profesionales y crecimiento personal. Finalmente, más allá de cualquier aspereza climática o correctiva, subraya cómo estos elementos se transformaron en catalizadores para un éxito en conjunto, dejando a la audiencia no solo con la emoción de la narración, sino también con el añadido místico recibido desde tierras australes.