Jóvenes investigadores analizan el impacto del uso de pantallas en niños de nivel inicial en Viedma
Estudiantes del Instituto de Formación Continua en Educación Física realizaron una investigación para conocer cuánto tiempo pasan frente a dispositivos los niños y niñas de jardines de infantes, qué usos les dan y qué estrategias aplican las familias para supervisarlos.
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NoticiasNet dialogó con los estudiantes Bruno Gerez, Lucas Madrid, Lautaro Pilquinao y Benjamín Hocquart, quienes llevaron adelante la investigación en el marco de la cátedra de Investigación Educativa, a cargo del docente Facundo Sepulveda.
Bruno Gerez, explicó que el interés por el tema surgió de experiencias personales: “Nosotros tenemos algún conocido, algún familiar, alguien que está en esa edad y que pasa mucho tiempo en las pantallas. En mi caso tengo a mis primitos chiquitos que pasan con pantallas y fue una de las principales causas por las que investigamos”.
El trabajo tuvo como objetivo determinar el nivel de exposición a pantallas de niños y niñas que asisten a instituciones de nivel inicial en la ciudad de Viedma. Para conseguir una muestra representativa, desarrollaron una serie de entrevistas a 30 familias, en la que relevaron distintos aspectos: como el tiempo diario de exposición, tipos de tecnología utilizada, fines de uso y estrategias de control o supervisión.
El trabajo tuvo como objetivo determinar el nivel de exposición a pantallas de niños y niñas que asisten a instituciones de nivel inicial en la ciudad de Viedma. Para conseguir una muestra representativa, desarrollaron una serie de entrevistas a 30 familias, en la que relevaron distintos aspectos: como el tiempo diario de exposición, tipos de tecnología utilizada, fines de uso y estrategias de control o supervisión.
Entre los datos relevados, observaron que los dispositivos más utilizados por los niños son el celular, seguido por la televisión y la computadora, sin registro de uso de tablets. El 50% utiliza celular, el 33,3% televisión y el 16,7% computadora.
Los resultados mostraron que la gran mayoría de los niños y niñas pasan más de tres horas por día frente a pantallas, tanto con fines educativos como recreativos. Sin embargo, los datos obtenidos en las entrevistas también permitieron precisar que 5 niños usan pantallas menos de una hora, 12 entre una y dos horas, 8 entre dos y tres horas y 5 más de tres horas, lo que arroja un promedio estimado de dos horas diarias.
Durante las entrevistas algunos padres parecían incomodados al precisar los tiempos de exposición. “Creemos que algunos datos no son exactos porque cuando les preguntábamos es como que dudaban en decir si eran más de dos o tres horas. Como que se sentían mal al decirlo”, señaló Lautaro Pilquinao.
Los estudiantes buscaban conocer no solo la cantidad de horas, sino también los usos y finalidades. El análisis también permitió identificar “el desafío es informar sobre el uso de la tecnología, sobre todo a las familias”, indicó Lucas. En este punto, los datos también muestran que el 70% de los niños utiliza tecnología con supervisión y reglas claras, el 20% la usa sin reglas definidas y el 10% no tiene permitido el uso sin supervisión.
Para los jóvenes, muchos padres mayores de 30 y/o 40 años no vivieron estas problemáticas en su infancia y hoy sus hijos manejan dispositivos con mayor facilidad. “La tecnología no la podemos frenar, pero podemos aprender a utilizarla bien, supervisar y cuidar los tiempos para que no afecte ninguna zona de desarrollo”, agregó.
Otra preocupación surgida en la investigación fue la exposición a plataformas abiertas y videojuegos que permiten interactuar con desconocidos. “Los niños utilizan mucho los videojuegos. Ahora hay plataformas donde generan un personaje y tienen contacto con muchas personas que pueden manipular, pueden generar grooming”, advirtió Bruno Gerez.
Además de los riesgos, los jóvenes resaltan la necesidad de pensar nuevas herramientas para las familias. Benjamín Hocquart mencionó la importancia del control parental como recurso para limitar tiempos de uso y bloquear contenidos o aplicaciones no deseadas.
Consultados por las causas del desconocimiento, Mandril señaló que a veces se combina el desinterés con la falta de tiempo: “Por ahí esa falta de tiempo hace que tampoco se puedan informar o se puedan nutrir”.
También influyen factores externos como la inseguridad, que reduce las posibilidades de juego al aire libre y aumenta el tiempo que los niños pasan dentro de sus casas. “La tecnología hizo que se genere un mundo paralelo donde hoy la gente se comunica por mensaje por la rapidez, en vez del encuentro”, reflexionó.
Los estudiantes también destacaron los impactos sociales del uso excesivo de pantallas. “Uno pierde en pensar cómo se siente el otro, pierde la sociabilización, la sensibilidad hacia las otras personas”, sostuvo Bruno.
Finalmente, los jóvenes coinciden en que este proyecto es solo un punto de partida. “Esta investigación es un acercamiento inicial a futuras investigaciones o para generar conciencia. Estaría bueno que se generen más estudios sobre cómo puede impactar en la motricidad, en lo socioafectivo y en lo cognitivo, y que le sirva a futuros profes”, concluyó Lucas.