2025-11-06

BAJA DE VENTAS

Fuerte crisis en la industria del electrodoméstico: más de 600 empleados afectados

La desaceleración del consumo interno y la creciente competencia de productos importados golpearon con fuerza al sector de los electrodomésticos durante los últimos meses.

En un contexto de desafío económico y competencia internacional, el sector de los electrodomésticos en Argentina enfrenta una dura realidad: unas 600 familias ven sacudida su estabilidad laboral en una industria que lucha por mantenerse a flote. Si bien la crisis parece localizarse en los gigantes Electrolux y Mabe, lo cierto es que la problemática abarca a todo un conjunto del sector que busca alternativas para sortear una profunda recesión.

Lee también: Crisis económica: subieron las apuestas de quiniela casi un 120 por ciento

La ciudad de Rosario, emblema de siglos de tradición industrial, ahora es uno de los escenarios donde se evidencia el impacto del frenazo en la venta de electrodomésticos. Electrolux, una de las principales embarcaciones en este mar tempestuoso económico, y el sindicato Unión Obrera Metalúrgica, establecieron un plan para mitigar un potencial naufragio laboral. Este plan, que se prolonga hasta finales de 2025, intenta sostener a unos 400 trabajadores de su planta con una reducción temporal de sueldos, visto como un mal menor para evitar despidos masivos.

La complicada situación en Rosario, sin embargo, no es un caso aislado. En otras latitudes del país, como el corazón industrial de Córdoba, Mabe ha optado por otra táctica en su batalla por la supervivencia y competitividad. Tras anunciar la desafortunada reestructuración que afectó principalmente a 200 trabajadores mediante despidos, Mabe aspira a optimizar su operación. Su decisión ha sido concentrar esfuerzos en las plantas de Luque y Río Segundo, redirigiendo sus actividades hacia un esquema que pretende robustecer la eficacia operacional y viabilidad futura.

Con una planta ubicada en la región de paso, San Luis no ha escapado a la malinfluencia del mercado. Allí, la producción de heladeras sigue semi-frenada, operando al futuro definido con solo un 60% de vitalidad. Es un testimonio de que los desafíos enfrentados por esta industria, cuya fuerza otorga peso al empleo local y a la capacidad productiva nacional, requieren más que solo decisiones empresariales.

En suma, el complejo mosaico del sector asegura que las empresas signan trazar líneas blancas sobre el camino del país hacia una recuperación. Longvie, Visuar, Autosal y Bambi persisten en sus operaciones, intentando replicar un escenario donde lo nacional no pierda su brillo ante lo extranjero.

Reforzar las cadenas locales de valor se percibe como indispensable en una economía adversa, donde el telón de fondo parece exigir un equilibrio finísimo entre costo y capacidad de competencia. Empresas y sindicatos reclaman a coro las reformas estructurales prometidas, las cuales necesitan urgentemente materializarse para arreglar la competitividad, salvar empleos y mantener viva la esencia industrial argentina, aún en el límite del margen del desafío global.

Te puede interesar