REPUGNANTE
El horror de Pampita al conocer la asquerosa habilidad íntima de Marcela Kloosterboer
Hay momentos televisivos que quedan flotando en el aire, de esos que empiezan como un comentario al pasar y terminan convertidos en una escena inolvidable. Eso fue lo que sucedió en las últimas horas en Los 8 Escalones, cuando Pampita descolocó a todos con una revelación inesperada sobre Marcela Kloosterboer. Lo que pintaba como una pregunta más del juego, derivó en un inesperado debate sobre higiene, elasticidad… y uñas de los pies.
Todo comenzó con la consigna “Pasando revista”. Pampita miró al participante Agustín y disparó: “¿Quién es la actriz que tiene una rara habilidad desde la infancia? ¿Es Laura Azcurra? ¿Es Marcela Kloosterboer?”. Él ni lo dudó: “Marcela Kloosterboer”. La respuesta era correcta, pero el verdadero show vino después.
Con esa mezcla de picardía y naturalidad que la caracteriza, Pampita lanzó sin anestesia: “Se come las uñas de los pies. ¿Alguien más hace esto? Es rarísimo, ¿no?”. La producción, el público, el jurado: todos quedaron paralizados medio segundo antes de explotar en risas.
La primera en reaccionar fue Noelia Marzol, siempre genuina, que soltó: “No, aparte mis pies son un asco, así que no, ni lo intentaría”. Pampita, divertida, subrayó el punto que desconcertó a todos: la elasticidad. “¡Qué elasticidad para que te llegue el dedo gordo a la boca, ¿o no?!”, comentó entre carcajadas. Un jurado agregó: “Puro pilates, elongación”, haciendo que las risas crecieran aún más.
Pero Pampita no se quedó ahí y sumó algo de sentido común, aunque envuelto en humor: “Bueno, primero hay que asearse bien para hacer esto, ¿no? Digo yo”. El comentario desató carcajadas generales, y fue entonces cuando Marcelo Polino le puso moño al momento, en su estilo directo: “Innecesario”.
Lejos de ser un mito urbano, este hábito fue contado varias veces por Kloosterboer en primera persona. “Yo durante muchos años me comí las uñas de los pies”, dijo en el streaming de Bondi, donde incluso demostró en vivo la flexibilidad necesaria para hacerlo. No quedó ninguna duda: es real.
En una charla pasada en La noche perfecta, la actriz dio contexto a esta costumbre tan singular: “Nunca en mi vida me corté las uñas de los pies. De muy chiquita me comía la de las manos y como no me alcanzaba...”. Y remató sin vergüenza alguna: “Las ajenas no me gustan pero es un buen plan después de bañarte: te tiras en la cama a ver algo y te comes una uña”.
Televisión en estado puro: espontáneo, inesperado, inolvidable.