REVELACIÓN
Julián Weich confesó por qué pensó en quitarse la vida y quién lo salvó
Julián Weich, reconocido por su eterna sonrisa en la televisión argentina, sorprendió al mundo del espectáculo al abrir su corazón sobre un tema tan sensible como personal: el suicidio. Aunque conocido por su energía positiva y sus constantes risas, el conductor estuvo atrapado en un oscuro rincón emocional del que pensó que jamás podría salir.
Durante muchos años, Julián Weich fue un emblema de la alegría, presentado siempre con esa característica buena onda que lo hizo tan popular. No obstante, detrás de las cámaras, libraba una batalla interna de la que muy pocos estaban al tanto. En una reciente columna radial, Julián compartió, con una valentía destacable, que llegó a contemplar la idea de finalizar su vida.
Fue durante una sincera conversación con la periodista Naty Batista que Julián admitió: “Todo el tiempo pensaba en el suicidio”, revelaciones que solo fueron posibles gracias a su participación en una terapia de registros akáshicos. Esta terapia fue conducida por una mujer cuya intuición y capacidad para llegar al fondo del alma humana hicieron a Weich replantearse su dolor y, eventualmente, levantarse nuevamente.
En esas sesiones, Julián descubrió que una profunda sensación de angustia lo acompañaba desde la niñez, basada en la percepción aguda de cosas que no entendía o que no se decían. "Tuve por años muchas sensaciones de querer dejar este mundo", confesaba en una declaración que dejó a la audiencia boquiabierta por su sinceridad y franqueza.
Quizás, lo más sorprendente de su relato fue cómo esa mujer desconocida, que lideraba la terapia, tuvo un impacto mágico en su vida. Ella le hizo entender que no debía actuar sobre sus impulsos suicidas, ya que esos sentimientos podrían haber sido cargas trasmitidas a lo largo de varias vidas. Se le enseñó a Julián que sus emociones provenían más allá del presente, lo que resultó un paso crucial para abordar su angustia desde otra perspectiva.
Reflexionando sobre su viaje hacia la sanación, Weich explica que puntos clave como la autoaceptación y el entendimiento de que su sufrimiento no era innato, sino heredado, fueron fundamentales para su recuperación. "Cuando llegué a esta conclusión, esa carga dejó de pertenecerme", agregó, mostrándose como una persona renovada.
Hoy, Julián Weich no solamente parece un hombre en calma consigo mismo, sino que también canaliza su experiencia para ayudar a otros a confrontar sus propias batallas internas. Él demuestra que, al compartir una historia que pertenece a muchos, podemos crear un diálogo más amplio sobre la salud mental y, más importante aún, salvar vidas.