DESAFÍOS
Zulma Lobato confesó que está en su peor momento: problemas de salud y una fuerte crisis económica
Zulma Lobato, reconocida mediática y exfigurante del espectáculo, enfrenta uno de los periodos más desafiantes de su vida. Sumida en una penosa combinación de adversidades económicas y problemas de salud, ha resurgido ante el ojo público con un relato que hace imposible no conmoverse ante la dureza de su situación.
En una emotiva entrevista con El Destape, Lobato comparte el drama que vive desde hace tiempo: una amenaza inminente de desalojo opaca cada día su horizonte. La voz quebrada traiciona la paz que desea al describir su lucha diaria por mantener un techo sobre su cabeza, mientras permanece, contra el reloj, buscando soluciones a los problemas financieros que la asfixian. “La abogada que lleva mi caso me dijo que es muy posible que en un año me quede en la calle”, confiesa en medio de angustias apenas mitigadas por la compañía de su perrita, quien se ha convertido en su fiel amiga.
Su hogar, que debería ser un refugio en los tiempos difíciles, se ha transformado en un fardo pesado de deudas interminables. El alquiler impagable y las cargas fijas como los servicios básicos, no dejan espacio para el bienestar, sino solo para la preocupación constante. Críticamente, se enfrenta a rentas exorbitantes —el propietario busca cobrarle 400,000 pesos mensuales— mientras su única entrada de cash proviene de una pensión de 358,000 pesos.
Como si todo esto no fuera suficiente, Zulma arrastra las marcas de una agresión violenta que ocurrió durante un robo que alteró para siempre su vida cotidiana. Fue atendida con gas pimienta en el ojo derecho y perdió la vista del mismo. Desde aquel desafortunado evento, Lobato batalla por una operación crucial para recuperar la visión que, lamentablemente, tiene un costo prohibitivo de cinco millones de pesos argentinos.
Zulma busca con desesperación el apoyo de su comunidad, haciendo un llamado a la solidaridad pública para tornar esta página amarga de su historia personal. Entre familias fracturadas y el vacío de la soledad, mantiene la esperanza viva. Sin la fuerza de significativos lazos familiares, persevere con el propósito de erigir sobre sus circunstancias adversas una vida que recupere cierta normalidad y bienestar.
Al concluir, Zulma Lobato se despoja de cualquier afán lastimero, afirmando serenamente su deseo de ser vista como más que una víctima de sus circunstancias. “No quiero dar lástima”, sentencia desde el corazón, “solo pido una oportunidad para salir adelante.” A través de su historia, conseguimos entrever una fortaleza interior que se sostiene a pesar de todas las tormentas que quiere superar.