HECHO EN VIEDMA
Para Miriam Bayo la cerámica es un hobby que se transformó en emprendimiento
En la ciudad de Viedma, Miriam Bayo encontró en la cerámica no solo una forma de expresión artística, sino también un camino hacia el emprendimiento. A sus 66 años, esta jubilada del Registro Civil de la provincia de Río Negro, transformó lo que comenzó como un hobby hace tres años en un próspero negocio bajo el nombre "Miguy Cerámica".
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En conversación con Hecho en Viedma para NoticiasNet, Miriam compartió cómo su pasión por la cerámica empezó como una distracción anticipando su jubilación. "Arranqué hace tres años, lo empecé como un hobby, como una distracción, pensando a futuro porque me estaba por jubilar, luego de trabajar durante 42 años en el Registro Civi", indicó.
Durante su primer año, se dedicó a crear piezas para regalar a familiares y amigos, así como algunas decoraciones para su hogar. Sin embargo, todo cambió cuando fue invitada a participar en una feria local, lo que marcó el inicio formal de su emprendimiento.
Ahora, completamente dedicada a la cerámica, Miriam abarca una variedad de técnicas que incluyen el uso manual de arcilla y moldes. Su trabajo se centra tanto en piezas utilitarias como decorativas.
Al respecto, sostuvo que “ahora que estoy jubilada estoy dedicada por completo al emprendimiento, realizó todo lo que tiene que ver con la cerámica, con arcilla, manual o con moldes, todo lo que sea utilitario y decorativo. Además, participo de un taller de cerámica, voy una vez por semana, donde me sigo capacitando y luego sigo en mi casa, donde hago algunas cosas”.
Según explicó, “en ese taller de dos horas hago la pieza y queda en proceso hasta la semana siguiente que es cuando la emprolijo le doy el último toque, luego la traigo a casa y si hay que pintar o hacer algún agregado se lo hago”.
La comercialización de sus productos se realiza principalmente en ferias locales y a través de redes sociales, donde vende a conocidos y familiares. "Me anoto en todas las ferias que surgen; a veces tengo que decidir porque hay muchas", comentó, refiriéndose a la variedad de eventos que se realizan en la ciudad, como los de la universidad y el centro cultural.
Para Miriam, la cerámica es más que un simple trabajo; considera que es una terapia que le permite desconectar del mundo exterior. "Esto es un viaje de ida, una vez que te subís no podés bajar. Me olvido del mundo, puedo estar tres horas que no me doy cuenta", expresó con entusiasmo.
Además de ser una actividad personal enriquecedora, su trabajo también promueve la creatividad y la diversidad en la cerámica. "Lo que hago puede ser la misma pieza que otra persona, pero le doy mi impronta y eso es único", agregó, destacando la singularidad de cada creación. En Viedma, Miriam no está sola; comparte el paisaje artístico con otros talentosos ceramistas y celebra la creciente participación de niños y personas mayores en esta hermosa disciplina.
Miguy Cerámica sigue creciendo, ofreciendo una variedad de opciones tanto para la cocina como para la decoración, y reafirmando la idea de que "cada pieza cuenta una historia única", cerró Miriam Bayo.