2025-10-24

Desarrollan tecnologías inteligentes para reducir las pérdidas en la frutihorticultura

Con la implementación de nuevas tecnologías de conservación, sensorización, inteligencia artificial y envasado inteligente en poscosecha de frutas y hortalizas, es posible reducir pérdidas de producción.

La poscosecha es la etapa final del proceso productivo que determina la calidad como la vida útil de frutas y hortalizas. Si bien no es posible mejorar la calidad tras la cosecha, sí puede optimizarse su conservación mediante prácticas adecuadas, como cosecha en el momento óptimo, preenfriado, limpieza, clasificación, empaque, almacenamiento y transporte.

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Estas herramientas puede sumar mucho valor al productor, por ser la gestión de la poscosecha una etapa estratégica de proceso productivo. Las pérdidas en esta etapa pueden llegar hasta el 40 %, por ello, referentes nacionales e internacionales de la temática se reunieron en el V Congreso Argentino de Biología y Tecnología Poscosecha para debatir sobre prácticas y tecnologías que reducen las pérdidas, y a su vez, en la incorporación del envasado inteligente e inteligencia artificial en el proceso.

“En un contexto donde la eficiencia y la calidad son exigencias ineludibles, anticipar el comportamiento de la fruta durante la conservación y prever la evolución de la calidad resulta clave para tomar decisiones más acertadas y eficientes”, señaló Gabriela Calvo, especialista en poscosecha del INTA Alto Valle.

Asimismo, destacó que actualmente se trabaja en investigación, desarrollo y transferencia tecnológica en conjunto con el sector frutícola regional, abordando aspectos relacionados con la fisiología, tecnología, patología e ingeniería. “Nuestro objetivo es preservar la calidad de los frutos, prolongar su vida útil y reducir las pérdidas, garantizando su inocuidad”, puntualizó.

La región del Alto Valle produce del 80 al 90 % de las peras y manzanas del país. Con estos índices, la Argentina logra ocupar el duodécimo lugar mundial en manzana y el cuarto en pera, siendo además el principal productor de peras del hemisferio sur. La conservación y las tecnologías de poscosecha resultan estratégicas para sostener la actividad y acceder a mercados internacionales.

En este sentido, el área de poscosecha del INTA se enfoca en la determinación de índices de cosecha por especie y variedad, la evaluación de tecnologías de conservación y la coordinación técnica del Programa Regional de Madurez (PRM), vigente desde 1993. “El PRM adecua las fechas de inicio de cosecha a cada temporada y se consolidó como una herramienta técnica clave para la fruticultura de la Norpatagonia”, precisó Adrián Colodner, de INTA Alto Valle.

La variabilidad en el clima plantea nuevos escenarios: frutos más sensibles a fisiopatías durante la conservación y aparición de nuevas enfermedades. A esto se suma la disminución de productos químicos disponibles para el control poscosecha, lo que exige alternativas sostenibles y efectivas. También se abren oportunidades en la conservación de nuevos cultivos implantados en la región y en la ampliación de servicios a otras zonas productivas.  

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