AUTENTICIDAD
Moria Casán se mostró al natural y publicó una foto desnuda: “Sin photoshop”
En un mundo donde la apariencia a menudo eclipsa la esencia, una figura icónica de la farándula argentina ha vuelto a desafiar las normas. Moria Casán, famosa por su audaz personalidad, su firmeza ante las críticas y su incondicional amor propio, se ha destacado una vez más por su habilidad para desafiar las convenciones. Recientemente, la actriz y conductora sorprendió a todos al despojarse de las capas de edición fotográfica para revelar una imagen de su pasado, pura y sin adornos.
La foto en cuestión, resucitada del archivo de la revista Libre, lleva a los espectadores de regreso a los años 80, una época dorada del teatro argentino. Allí, una joven Moria Casán posa resplandeciente, montada sobre un caballo en una playa, transmitiendo una mezcla de osadía y elegancia que ha marcado su presencia en el mundo del espectáculo desde entonces.
El redescubrimiento de esta imagen no es obra del azar; fue el resultado de la curiosidad y el aprecio del periodista Héctor Maugeri, quien decidió desenterrarla y enviársela a la actriz. Moria, reconociendo el simbolismo y el impacto inherente a la imagen, la compartió con sus seguidores en la red social X, declarando: “Picture enviada por Héctor Maugeri. Revista Libre. Sin Photoshop”. Esta publicación no solo evoca nostalgia, sino que enriquece el diálogo contemporáneo acerca de la autenticidad y la aceptación del cuerpo.
Es llamativo cómo la publicación de Casán ha resonado en un mundo donde prevalecen los retoques digitales y los estándares de belleza imposibles. Los comentarios de apoyo y admiración llegaron rápidamente, destacando un coro de admiradores de su decisión de mostrarse sin máscaras. Para muchos, este gesto reafirma la coherencia de Moria con su un discurso que siempre ha promovido la autoaceptación y la libertad personal, conceptos que ha defendido a lo largo de sus más de cincuenta años en la palestra pública.
La trayectoria de Casán es un testamento de insubordinación ante las modas pasajeras y los cánones limitantes. Desde su aparición en escena patrocinando el teatro de revistas hasta convertirse en una figura icónica de los medios de comunicación, ha mantenido una postura firme contra las expectativas sociales de belleza y longevidad. En 1984, año de la imagen, Moria vivía un esplendor tanto artístico como personal, brillando en las tablas del Teatro Estrella y compartiendo su vida con el actor Mario Castiglione.
Cuarenta años después de esa época vibrante, la imagen cobra un valor renovado. En un tiempo donde la autenticidad parece ser un bien escaso, Moria Casán opta por recordarle al mundo que el verdadero poder reside en ser fiel a uno mismo. Así, una vez más, la diva muestra que su legado no solo desafía al tiempo, sino que sostiene un mensaje eterno de rebeldía y autenticidad. Este acto de compartir su desnudez, entonces, es algo más que una revelación física: es un manifiesto sobre el valor de mostrarse tal cual se es, sin temor ni reparos. Moria Casán reafirma que la vejez es tan solo un capítulo de una vida llena de valentía y reinvención, dejando claro que su camino seguirá siendo una guía para todos aquellos que buscan ser sinceros consigo mismos.