2025-10-03

Cuidar adultos mayores, una tarea sostenida por la vocación por encima de todo

Sara Recalde, cuidadora con matrícula cuenta su experiencia y las dificultades actuales.

Hay muchas que miran al otro u otra con profesionalidad. En la provincia, cientos de cuidadores y cuidadoras domiciliarias prestan servicios fundamentales para el bienestar de personas mayores, personas con discapacidad o con enfermedades crónicas. 

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Según la normativa de algunas obras sociales, es la persona afiliada o su red de apoyo quien debe buscar y contratar al cuidador domiciliario. El Sindicato de Cuidadores y Cuidadoras Domiciliarias (Cuido), que nuclea a trabajadores del área, nació entre 2018 y 2019 como respuesta a la crecientes preocupaciones que atraviesan en el sector.

Ana Haro, delegada de esta entidad contó como funciona: “Somos cuatro o cinco mujeres, que estamos en el sindicato firmes, tratando de sostenerlo y cada una con historias complicadísimas, madres solteras, madres con hijos con discapacidad”.

En este sentido, Haro detalló las dificultades que enfrentan: “No hay un valor que yo te pueda decir, porque hay familias que están haciendo trabajar a las cuidadoras por 2.000 pesos , por lo que pagan las obras sociales y nada más. Hay familias que reconocen el trabajo y están pagando 6.000 u 8.000 la hora. Entonces no hay un promedio”, se refirió a los pagos por hora.

Sara Recalde, cuidadora con matrícula y años de experiencia en dialogo con NoticiasNet contó cómo son las tareas de cuidado y como se inició: “Empecé a trabajar haciendo compañía porque había personas que no tenían quién cuide a sus abuelos. Con el tiempo me dijeron que había un curso para capacitarte y tener una salida laboral con matrícula, así que estudié en la escuela de oficio dos años. Éramos 50, después quedamos 10 y nos recibimos dos nomás”.

A pesar de contar con formación específica y vocación, la realidad laboral es dura. “Lo que pagan las obras sociales no es un sueldo, es un reintegro que se le da a la familia, nosotros solamente prestamos servicios, pero es la familia la que se encarga de pagarnos”, explicó Recalde, quien también señaló que trabajan como monotributistas sin obra social ni seguro de vida.

Consultada sobre las posibilidades de conseguir trabajo mencionó: “Es todo por recomendación. Es raro que te tomen porque vieron en la lista de las obras sociales, no es así, es complicado, por más que tengas matrícula”.

No obstante, en un contexto difícil, explicó que hay casos de cuidadores que no actúan con ética profesional: “Hay personas que le agarran la tarjeta a la persona mayor y compran con eso. En mi caso nunca agarré plata ajena, siempre todo con tickets”, aclaró.

La jornada de una cuidadora no solo implica asistencia física, sino también un profundo acompañamiento emocional en contextos muchas veces complejos. En este sentido, Sara confesó: “te encontrás con familias que no se hablan. Hijos que te dicen 'encargate de mamá y cualquier cosa me llamás, pero yo no me hablo con ella'. Muchas veces sos el intermediario entre la madre y el hijo”, describió Recalde.

Y agregó: “Nosotros escuchamos las situaciones de las personas, de esa paciente que se larga a llorar por problemas personales y bueno, tenés que escucharlos”.

Recalde, sin perder oportunidad hizo un llamado a la formalización del trabajo de mujeres y hombres que ponen todo su empeño: “Lo que más queremos es poder trabajar como cualquier otro profesional”, concluyó.

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