TRISTEZA
Falleció un famoso actor de Los Simuladores: quién era y qué le pasó
El reconocido actor José Andrada, célebre por su papel en la popular serie 'Los Simuladores', ha dejado un vacío irreparable en el ámbito escénico argentino al fallecer a los 85 años. Su carrera, caracterizada por su versatilidad y autenticidad, deja un legado imperecedero en la memoria de sus seguidores y la historia cultural del país.
La noticia de su muerte fue confirmada por la Asociación Argentina de Actores, que manifestó su pesar y destacó el importante legado cultural que Andrada dejó tras de sí. Durante décadas, el actor logró consolidarse como una figura preeminente en el teatro, la televisión y el cine argentino, involucrándose en más de veinte producciones cinematográficas y numerosas obras teatrales.
José Andrada inició su carrera en la efervescente escena teatral del circuito independiente de los años setenta. Sus primeras actuaciones en producciones como 'La batalla de José Luna' y 'Lejos de aquí' le valieron el respeto de la crítica y lo posicionaron como un actor buscado por directores emergentes. No obstante, fue su participación en series televisivas de gran alcance como 'Ricos y famosos', 'Campeones de la vida' y 'Padre Coraje' lo que lo catapultó al estrellato popular.
Una de sus intervenciones más recordadas es su participación en 'Los Simuladores', programa televisivo que gozó de gran popularidad y se convirtió en un clásico del género en Argentina. En su rol de Velasco, José Andrada protagonizó uno de los momentos más memorables de la serie, pronunciando la ya icónica frase: “¿No hay un piquito para mí?”, que trascendió la pantalla para instalarse en el acervo cultural del país.
La influencia de José Andrada también fue notable en el cine, participando en filmes como 'La noche de los lápices' y 'Esperando la carroza', cada uno un pilar en la cinematografía argentina. En reconocimiento a su prolífica trayectoria, recibió en 2010 el Premio Podestá a la Trayectoria Honorable otorgado por la Asociación Argentina de Actores y el Senado de la Nación.
A su partida, Andrada deja no solo un ejemplo de talento y dedicación al arte, sino también recuerdos de sus logradas interpretaciones, su voz resonando en salas teatrales y las risas y llantos que despertó en espectadores de múltiples generaciones. Su fallecimiento significa una gran pérdida para el arte argentina, aunque su legado persista en quienes tuvieron el privilegio de disfrutar de su trabajo. Cada escena y cada guión que tocó está impregnado con su dedicación y amor al arte, cualidades por las que siempre será recordado.